Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Desafortunadamente, el equilibrio de la naturaleza estipula que la super-abundancia de sueños se paga con el aumento de las pesadillas.” // Peter Alexander Ustinov

Puede que Hernán Villarreal, el secretario de Movilidad, tenga razón en cuanto a que se requiere actualizar la tarifa del Metro, ciertamente tiene décadas que no se mueve y si de algo conoce Hernán, por lo menos en la teoría, es de transporte.

En lo que sí se equivoca total, absoluta y rotundamente, es en ver al sistema desde una óptica cuadrada, miope y absurda de pesos y centavos, sin entender la función social que tiene y la responsabilidad que tiene el Estado.

¿Que los gobiernos anteriores fueron irresponsables y no aumentaron la tarifa ni le dieron mantenimiento? ¡Eso no es culpa de los usuarios señor! ¿Por qué el afán de castigar siempre al ciudadano de la misma manera en que lo hace el de Agua y Drenaje que pretende que las soluciones a sus problemas las implementen los clientes?

Se dice que Metrorrey arrastra un déficit de por lo menos 12 mil 500 millones de pesos en mantenimiento. Esto es español simple, claro, llano y puro, significa que diariamente quienes se suben al Metro se están jugando la vida a ciencia, paciencia y complacencia de nuestras autoridades que, sabedoras de que le hace falta mantenimiento, no hacen nada para corregirlo.

Me pregunto yo, ¿y entonces qué huevo de construir tres líneas del sistema cuando no tienen con qué pagar el mantenimiento de las primeras? ¿No sería más lógico -dada la irresponsabilidad de los gobiernos anteriores- reforzar lo que ya tenemos para crecer en orden y construir una, chance y dos líneas, pero todas seguras?

¿Qué parte de que hay una economía severamente afectada por el Covid y sus secuelas no entiende el gobierno del nuevo Nuevo León?

Hoy seré yo quien le haga un anuncio al irresponsable, pero además insensible secretario Villarreal: le podría apostar doble contra sencillo que en el momento en el que su jefe vea el tamaño del despiporre que se armará, las protestas, plantones y broncas que se formarán, cuando intente subir la tarifa, dará marcha atrás y la dejará si no igual, con un aumento mínimo que no afecte su imagen política ni la de su partido. ¿Le entra?

Pero más allá de las apuestas y los albures, lo conmino a actuar de manera responsable y que ante los hechos imagine que en cada vagón del Metro que hoy circula va un familiar suyo junto con otro del gobernador, a ver si no le cambia el modito de hablar y de andar y le dedican recursos al mantenimiento antes de subir los precios o pensar en construir tres líneas.