Por Francisco Tijerina Elguezabal

“No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico”
Aristóteles

Hace unos meses, después de que los vecinos se alborotaron y montaron protestas, hartos de la inacción del Municipio por los constantes accidentes en la curva de la Avenida Revolución a la altura del Arroyo Seco, la administración de Luis Donaldo Colosio no encontró una mejor forma de resolver el asunto que colocando unos conos plásticos delimitando carriles y “clavando de punto” patrullas de Tránsito en ambos sentidos.

Lo mismo hicieron antes de llegar al paso elevado de Chapultepec en donde, también, los accidentes son constantes y principalmente protagonizados por unidades de carga.

Pasaron las semanas sin que se registraran percances, parecía que todo tomaba un cauce distinto, pero tan pronto aflojaron las autoridades, dejaron de poner los conos y quitaron las patrullas, se volvió a dar la volcadura de un tráiler al que le ganó el peso debido al exceso de velocidad con el que se desplazaba.

Llevo casi 35 años viviendo en el sector y me ha tocado ver todo tipo de siniestros, provocados por la lluvia, el alcohol, la velocidad y la imprudencia, aunque eso sí, por mucho que se les ha insistido a los distintos gobiernos, ninguno, ninguno, acepta meterle mano al diseño de “la curva de la muerte”.

No creo, lo digo sinceramente, que la solución implementada por nuestras autoridades sea la idónea. Funcionó, sí, pero no es la ideal, porque bastaron pocas semanas para que muchos de los conos aparecieran aplastados por los choferes que se los llevaban por delante sin detenerse siquiera.

¿Cuánto vale una vida?

Habría que recordarle al bisoño alcalde regio que antes de montar su agenda verde y preocuparse por el calentamiento global, su función es la de proteger la vida y patrimonio de los regiomontanos, además de servirles al brindarles los servicios básicos que requiere la capital del estado.

Lamentablemente Colosio falla de manera estrepitosa en sus obligaciones y cuando se involucra en otros temas que aunque de su competencia son menores, tampoco ofrece soluciones, da pretextos, “patea el bote”, dice que investigará, pero al final no pasa nada.

Ya le han demostrado que no controla el comercio informal, que la pavimentación de todo Monterrey presenta severas deficiencias, que el sistema de semáforos está en una total anarquía y que otros tantos servicios municipales dejan mucho qué desear.

Del alcalde regio nos enteramos cuando escuchamos sobre las encuestas presidenciales del 2024, pero nunca sabemos nada de lo que realiza en el ámbito de sus actuales funciones. A pesar de lo anterior, diese la impresión de que en la carrera presidencial su estrategia de guardar un bajísimo perfil no le rinde frutos y cada vez se aleja más de lo que muchos consideran es su verdadero sueño.

No por nada tuvo que venir su padrino político, Dante Delgado, a pedir que le tuviesen paciencia, con todo y que el propio Colosio desde hace tiempo presuntamente se deslindó de Movimiento Ciudadano, aunque cuando hay eventos partidistas es el primero en la fila.

Ya va siendo hora de que el alcalde se ponga a trabajar y resuelva los problemas de los ciudadanos de Monterrey, que se ponga las pilas e implemente acciones definitivas y no simples “curitas” como los conos y las patrullas.