Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

“No pago para que me peguen”, expresó José López Portillo el 7 de junio de 1982 en el Día de la Libertad de expresión. Hoy las cosas han cambiado radicalmente y muchos medios de comunicación, huérfanos del derroche de publicidad gubernamental, y los demasiados columnistas sin chayote, han emprendido una santa alianza para sobajar la autoridad, autorizada por 30 millones de votos, del presidente Andrés Manuel López Obrador. La divisa actual es: “Pego porque no me pagas”.

Mucho antes de López Portillo, el presidente Adolfo López Mateos expresó, si es que lo expresó, que la prensa no se vende, se alquila. Ahora el diputado priista, Alejandro Moreno, “Alito”, asegura que “Namás’ te voy a dar un dato, a los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre, ya te lo dije”.

Las filtraciones de los audios del presidente del PRI, como en una campaña bien orquestada, se han dado por nota. La directora de la “filtrarmónica” es la gobernadora de Campeche, Layda Sansores.

La primera filtración se dio el 11 de mayo al hablar con el secretario del PRI, Hugo Gutiérrez, y el pago a los proveedores. El segundo audio dio a conocer su inconformidad, el 17 de este mes, por la lana supuestamente entregada por Cinépolis; la empresa de salas de cines desmintió que se le hubiera dado dinero al PRI. El mismo 17 se filtró otro audio donde “Alito” hablaba de sus gastos de campaña.

El nuevo audio sobre los periodistas será una de las notas finales para desprestigiar al dirigente del PRI. Al presidente López Obrador le preguntaron sobre esos audios en la mañanera del miércoles 25. Inteligente, Andrés Manuel prefirió no tocar el tema, barrerse, y que «Alito» siguiera embarrado en las redes sociales.

Estamos a unos días de las próximas elecciones en Aguascalientes, Durango, Tamaulipas, Oaxaca, Hidalgo y Quintana Roo. Los audios de “Alito” arrastrarán a la alianza que mantiene con el PAN y el PRD a una derrota inminente. Los errores de “Alito” y el timing de Layda y Morena prefiguran la debacle. Peor, imposible. Y, obvio, es un suicidio electoral ir con el PRI en 2024. La audioteca de “Alito” ya reventó la alianza.