Por Félix Cortés Camarillo

De manera ilegal, extraoficial y arbitraria, el presidente López ordenó el inicio de la campaña en busca de un presidente de la república para unas elecciones que se efectuarán en el verano del 2024. Dentro de dos exactos años. La lucha sucia que al interior de Morena existe desde hace meses por ser elegido(a) candidato sucesor a la presidencia se ha intensificado y empieza a dar la cara para beneplácito del patrón, que ya le urge. Se le están quemando las habas, diría mi abuela.

No hay tal. El asunto que impele al presidente a quemar etapas que antes la lógica establecía, es que se le está acabando los elementos distractores, para evitar que los mexicanos dirijamos la tención hacia los verdaderos problemas en que nos hemos metido con este presidente y sus mentiras. Esos elementos distractores, encabezados con los programas de asistencia social se está quedando sin recursos, a pesar de los crecientes llegadas de dólares de los braceros mexicanos en los Estados Unidos y al igualmente celebrado incremento de las ganancias por el alza del precio del crudo en el mundo.

Pero se oculta al mismo tiempo que si el precio del crudo en el mercado mundial sube y Pemex cobra a casi el doble de lo que el presupuesto había fijado como precio de referencia, al mismo tiempo crece la factura que nos mandan los Estados Unidos por la gasolina que nos venden. El setenta por ciento de los combustibles que consumen los mexicanos es importado.

Asesorado de la peor manera imaginable, el presidente López insiste en su torpe proyecto de hacer depender de los combustibles fósiles el desarrollo de nuestro país, se puso de revelarnos que el precio de la gasolina en Estados Unidos superó los cinco dólares por galon y que ello es a causa de los asesores de Biden que le convencieron a que el futuro de los automóviles está en la energía eléctrica. 

El pobre de Elon Musk, el hombre más rico del planeta e impulsor del auto eléctrico, debe estar profundamente preocupado por estas sabias revelaciones.  Sumamente arrepentido de no haber tenido como su asesor financiero al presidente López.

Pero el asunto era la sucesión presidencial en México, que es un tema más importante que la inflación que en nuestro país está a punto de llegar al diez por ciento, la deflación y el estancamiento que si bien le va a este mundo, no empezará a resolverse precisamente a finales del 2023.

El juego favorito de los mexicanos, la adivinanza presidencial, ya inició su ciclo sexenal. Las patadas por debajo de la mesa ya entran a la carrera abierta. A Ricardo Monreal ya le dieron la cachetadas del payaso y lo han sacado prácticamente de la competencia. No le queda más alternativa que ser el candidato de la oposición. A los mexicanos no les quedará otro candidato que contrarreste los bríos toreros del presidente López. Ya lo veremos.

PILÓN PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): con todo respeto, señor presidente: ¿quién le dijo que no había ya un solo muerto al día por cuenta del Covid-19? Se vale que lo hagan tonto a usted, pero no pase la bola ensalivada. Tizna mucho.

‎felixcortescama@gmail.com