Además, un 70 por ciento no está en condiciones económicas para comprar tinacos o construir cisternas; pidieron ampliar el horario para abasto de agua.

Un 70 por ciento de los restauranteros de Nuevo León están sufriendo por el desabasto de agua, y un 10 por ciento de estos han tenido que cerrar debido a que no pueden operar sin el vital líquido, señaló Daniel García Rosales, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) del estado; publicó MILENIO.

Por ello, “hacemos un llamado urgente a las autoridades estatales para que apoyen a los restaurantes, a fin de que les incrementen el horario de apertura de agua, dado que en estos momentos comprar tinacos o construir cisternas no es opción viable.

“De los 20 mil restaurantes que existen en la entidad, solo 30 por ciento puede almacenar agua en cisternas o tinacos durante las 4 horas que se abastece el agua. El 70 por ciento restante tiene afectaciones y lamentablemente el 10 por ciento de los restaurantes han cerrado debido a que no pueden seguir operando sin el suministro de agua”, indicó el líder de los restauranteros.

El dirigente comentó que otros establecimientos han tenido que contratar pipas con un costo entre 8 y 10 mil pesos o comprar garrafones a comerciantes, los cuales se han aumentado al doble, lo que resulta un gasto insostenible.

“La industria entiende que la falta de agua es un problema generalizado en toda la entidad y reconoce los esfuerzos del gobierno para resolverlo; sin embargo, la industria fue una de las más afectadas durante la pandemia, no solo por el confinamiento, sino también por la reducción de horarios. Además, consumir en los restaurantes puede ser más económico para los hogares neoloneses porque se cocina al mayoreo”, subrayó García Rosales.

El agua para los restaurantes es muy necesaria porque se ocupa para muchas actividades como: cocinas, lavar platos, vasos y menaje, fregar el suelo, limpiar las vitrinas y los electrodomésticos, preparar hielo y zumos, hacer café, en los vestuarios, en los baños, entre otros.

Refirió algunas medidas instrumentadas como la concientización al personal para realizar el uso racional del agua, utilización de WC ahorradores o con mecanismos de doble descarga, sensores para activar grifos o activados con pedal y uso de electrodomésticos eficientes.

“También evitamos cualquier fuga y reutilizamos el agua cuando es posible”, enfatizó.

La industria restaurantera en el estado genera 700 mil empleos directos e indirectos y apoya a una cadena de proveedores que venden las materias primas e ingredientes, por lo que la afectación al sector impacta a los colaboradores y a la cadena de micro, pequeñas y medianas empresas que están detrás de cada alimento.

Imagen portada: Andrés Lobato | MILENIO