Por Francisco Tijerina Elguezabal

“El cuando y el pero es la herencia de los tontos”
Proverbio italiano

En el tiempo en el que trabajé en el servicio público y dentro del ejercicio de mi profesión, he tenido la dicha de conocer y tratar a excelentes servidores públicos, hombres y mujeres que con convicción han dedicado su vida entera a atender a los demás desde diversos puestos en los distintos niveles de gobierno.

El que a cualquiera llamen “burócrata” debería ser digno de orgullo, sin embargo en nuestro país la acepción ha tomado un sentido peyorativo y de agravio, refiriéndose a los malos servidores públicos.

Hoy me referiré a estos últimos, a los que son incapaces de pensar, de tomar decisiones en base a la lógica y el criterio, que se marean en el ladrillito de diez centímetros en el cual están parados y que “nomás porque las puedo” disfrutan con perjudicar a cualquiera por el simple hecho de sentir que tienen “el poder”.

Ayer por la mañana, justa y precisamente unas cuantas horas antes de que ocurriese el hecho que voy a relatar, en Palacio Nacional el Presidente López Obrador hablaba de la escasez de agua en Nuevo León y decía que hay que buscar la forma de ayudarnos todos, de encontrar soluciones. Resulta una pena y una vergüenza el que el mensaje presidencial no haya llegado a los oídos de los delegados de la CONAGUA y la Secretaría del Medio Ambiente en la entidad, quienes ayer demostraron que son simples burócratas sin capacidad y mucho menos inteligencia.

A las 10:00 de la mañana, después de que López Obrador hizo su llamado, en el Palacio de Gobierno de Nuevo León se anunciaba que dado el bajo nivel de la presa “Rodrigo Gómez – La Boca” se instalarían dos equipos para bombear y que pudiese abastecerse al sur de Monterrey.

Como si se tratase del peor de los delitos, en una hora ya se encontraban representantes de las dos dependencias federales para clausurar las bombas, argumentando que “no se había solventado el proceso administrativo correspondiente”.

A ver, ¿en dónde vivirá el par de descerebrados que mandó realizar la clausura? ¿No se habrán dado cuenta de que estamos en medio de una emergencia? ¿Será más importante el procedimiento administrativo que el abastecer de agua a decenas de colonias que sufren sin el líquido desde hace ya muchos días?

La diferencia entre un buen y un mal servidor público no estriba únicamente en su honradez, porque es necesario añadir el sentido común y el criterio como elementos fundamentales en el desarrollo de sus acciones y ayer quedó en claro que no en una, sino en dos dependencias federales en Nuevo León tenemos a burócratas sin una pizca de sensibilidad y cerebro.

¡Así no se puede!