Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Le llovió de noche, lo chamaquearon de día. El optimismo del gobernador de Nuevo León por la lluvias –Samuel Alejandro García Sepúlveda–, resultó agüitado por el aumento a las tarifas del transporte público.

Los usuarios no le echan la culpa a los transportistas sino a García Sepúlveda quien, tratando de higienizar su imagen, se dio un “baño” de pueblo en La Estanzuela (Fomerrey 45) a donde arribó con tambos anaranjados, pipas para llenarlos  y garrafones de agua para repartir en un montaje populista donde lo colmaron de porras.

¿La respuesta de Samuel Alejandro al tarifazo? Un simple amago: “Vamos a ser muy claros: no se va aprobar ningún aumento a la tarifa del camión, hoy está en 12 pesos y se queda en 12 pesos. Y de una vez les aviso que a los transportistas que se brinquen la tranca y cobren un centavo más, les vamos a quitar las rutas. Avisados”, se lee en la cuenta de Twitter.

Sobre aviso sí hay engaño. Ya se brincaron la tranca con el tarifazo y nada hace. A nadie le han quitado las rutas. Al contrario, Samuel Alejandro les brinda impunidad a los transportistas y no hay ningún castigo. O sí, el castigo de siempre a los castigados usuarios que ven el derrumbe del nuevo Nuevo León con los aumentos al Metro, a los cobros en Agua y Drenaje y ahora el tarifazo camionero.

Samuel Alejandro García Sepúlveda podría visitar el Palax de Calzada Madero o cualquiera de las sucursales porque de lengua se puede comer no uno sino una orden de tacos.