Por Francisco Tijerina Elguezabal

La libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía. // Antonio Cánovas del Castillo

Este gobierno tiene echo bolas el engrudo.

Al margen de las estrategias y los resultados y centrándonos únicamente en el mensaje que se envía a la sociedad a través de los medios de comunicación y declaraciones, en el caso del “tarifazo” del transporte urbano las autoridades han provocado un margallate que no tiene pies ni cabeza.

Tras el anuncio del gobernador de la requisa de empresas, de las cuales sólo requisaron a una de ellas, un operativo poco claro, el posterior “hallazgo” de un millón 200 mil pesos en efectivo en una bóveda y las acusaciones de “canallas” y “gandallas”, amén de otras lindezas, a nivel de cancha causan confusión otros pronunciamientos como el de Hernán Villarreal de que no van a negociar una alza emergente, insistiendo en el proyecto de pagar el subsidio de 2 pesos por kilómetro, pero sin aclarar si ya pagaron lo de las semanas anteriores.

Luego resulta que José Manuel Valdez, director del Instituto de Movilidad, dice que si Abelardo Martínez, el concesionario de la Ruta 400 se compromete a respetar la tarifa de 12 pesos, le devuelvan la línea requisada. ¿Y el quemón? ¿Y los días que dejó de trabajar?

Pero no sólo eso, en el transcurso de las mismas horas de nuevo Hernán Villarreal le pone más condimento al caldo y nos hace saber que el Instituto de Movilidad regalará 100 mil tarjetas precargadas con 100 pesos para que la gente se acostumbre a usarlas en el transporte. ¿De quién, de cómo, de por qué, de por dónde saldrán esos 10 millones de pesos que van a regalar?

O sea que son unos canallas que quisieron agandallar y por eso los requisamos y encima tienen mucho dinero en una bóveda pero si nos prometen que ya no cobrarán caro les quitamos la requisa y encima a la gente le regalamos tarjetas con dinero.

¿Quién entiende todos esos mensajes? ¿Cómo piensan que se pueden procesar? ¿Cuál es el balance final que pueden hacer los regiomontanos tras esta lluvia de declaraciones?

De algo estamos seguros, no saben, no pueden, no entienden cómo comunicar y así difícilmente podrán encontrar empatía y apoyo de la ciudadanía.