Por Obed Campos

El otro príncipe sin corona del área metropolitana de Monterrey se llama Miguel Bernardo y se apellida Treviño de Hoyos mientras cobra como alcalde de San Pedro Garza García, aunque su corazón (y su endulzado oído) lo pone a soñar todas las noches en la humedad de que, con apoyo del periódico de la calle Washington, el otrora gran periodicote llamado El Norte, podrá sentarse en la silla del Palacio de Cantera.

Si señor, “El No Divino Calvo” Miguel Bernardo disfruta sus sueños de opio, mientras se vende como experto también en temas de seguridad e inteligencia… Cosa que ha quedado demostrada una y otra vez como falacia.

O que alguien nos explique cómo, de una riña campal en la que se ve en videos que participaron decenas de hombres y mujeres, en la calle Río Orinoco, entre Río Grijalva y Río Tamazunchale, solamente haya resultado un detenido.

El periódico El Norte explica a su manera que la conflagración comenzó “luego de una discusión en un negocio de tacos que se ubica en esa zona de antros” y abunda que “la Policía señaló que no hubo personas lesionadas durante la trifulca, que fue grabada por otros clientes de los negocios aledaños…”

Expertos de a deveras en temas de seguridad, a los que pedí su opinión mientras se ve como un grupo de sujetos patean en el suelo a un caído, y una mujer pierde el equilibrio entre los guamazos, advierten que el tema es la ausencia de la autoridad en la zona, que, se sabe, es controlada por diversas mafias y mafiosos.

“Los policías de San Pedro y de otras corporaciones se asoman nada más cuando hay que pasar por el sobre…” me dicen.

A casi cuatro años de que Miguel “El No Divino Calvo” ascendió al poder en San Pedro, las cosas han ido de mal en peor.

Y como diría la canción: “¿A dónde está el orgullo…? ¿A dónde está el blindaje…?”

Mientras tanto Miguel sigue y seguirá soñando con suceder a Samuel García… En corto dice que Nuevo León se la debe.

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