La situación ocurrió en Kansas, donde una secundaria decidió suspender a la maestras luego de que la mujer se refiriera a una estudiante como «señorita».

Una maestra de secundaria en Kansas, Estados Unidos, obtendrá 95 mil dólares (casi un millón 900 mil pesos) tras llegar a un acuerdo luego de que demandó al distrito escolar que la suspendió por negarse a usar los pronombres que quería un estudiante de la comunidad LGBT, dijeron sus abogados; reportó MILENIO.

La maestra es Pamela Ricard, quien fue suspendida el año pasado después de repetidamente negarse a usar los pronombres que el estudiante prefería que se utilizarán para referirse a su persona.

En CBS News revelan que, en la propia demanda legal de Ricard, presentada en marzo, el consejero de la escuela secundaria, Fort Riley, le había dicho que el estudiante en cuestión prefería un nombre diferente al que figuraba en sus documentos legales y de inscripción.

Asimismo, un compañero de clase le dijo a la entonces maestra, quien se retiró de la enseñanza en la escuela en mayo, y enseñaba estrategias matemáticas optativas, que el estudiante prefería el pronombre «él», según NBC News.

Pese a ello, según el documento, la maestra, que desde 2005 daba clases en la institución, llamó «señorita» al estudiante, de una forma «respetuosa».

La educadora fue suspendida por tres días y recibió una amonestación formal. Luego de una semana, los integrantes del establecimiento recibieron documentos sobre capacitación en diversidad de género; señaló MILENIO.

Además, se les dijo a los maestros que quienes no usaran los nombres y pronombres preferidos por los estudiantes serían sancionados por discriminación, según el documento, así como se les pidió reservar las solicitudes de los estudiantes a sus padres.

La maestra intentó una exención religiosa en que sostenía la base biológica de nacimiento de hombre y mujer. La situación incluso llegó a instancias federales, donde un tribunal favoreció a la docente en cuanto a que su referencia sea respetuosa, así como negó la reserva de la elección de los pronombres de los estudiantes a los padres, según medios estadunidenses.

Tanto la determinación, el monto recibido por la maestra como también el uso de pronombres a elección de los estudiantes provoca el debate en la entidad, donde incluso especialistas han sostenido el importante beneficio que se considera para un joven en que lo llamen como estime conveniente sobre su identidad de género.

Ante esto, integrantes de Alliance Defending Freedom, representantes legales de la maestra, que se describen a sí mismos como defensores del «derecho de las personas a vivir libremente su fe», calificaron el acuerdo como «una victoria para la libertad de expresión en las escuelas públicas».

«La señora Ricard cree que Dios creó a los seres humanos como hombres o mujeres, que este sexo está fijado en cada persona desde el momento de la concepción y que no se puede cambiar, independientemente de los sentimientos, deseos o preferencias de una persona», dice la denuncia, que además sostiene que obligarla a usar los nombres o pronombres preferidos de los estudiantes es una violación de sus creencias religiosas.