Por José Francisco Villarreal

Cuando la juventud me otorgaba la resistencia física para aguantar una ópera entera, no iba a la ópera. Disfrutaba dejar pasar el tiempo escuchando radio Globo, con una polícroma programación de música latinoamericana. No cuando el “boom” local, que engendró tantos trasnochaderos bohemios, sino mucho antes. En el entretejido de notas e ideas sociales que vino luego, muchos chavos y chavas se pintaron chapitas con el tono rojo revolución del Pantone social. Nada grave. Cosas de jóvenes novedosos y afrentosos. Pocos de aquellos sembraron esas ideas y notas en sus parcelas y siguen cosechando esperanza. Yo no, yo no consumo esperanzas sino presagios. Los ahora no tan jóvenes revolucionarios que conozco, me enorgullecen. Me recuerdan un poco al personaje que hizo mi tocayo Patxi Andión en la ópera “Evita”, la versión española. El álbum de dos discos lo encontré mientras buscaba “Romance”, con María Teresa Chacín, una de las canciones que nunca me canso de escuchar. Patxi interpretaba al “Che” Guevara (no era ni Patxi ni “El Che”), y recuerdo en particular “La Gira del Arcoíris”, sobre intento de Juan Domingo Perón para reinsertar la economía argentina desplazada de Europa por Estados Unidos y, además, bajar un poco el recelo mundial por la indefinición de su país durante casi toda la Segunda Guerra Mundial. Nadie confiaría en un generalote con ideas socialistas, así que mandó a la Primera Dama, Eva Duarte.

Aunque el actual gobierno de México ha realizado giras al extranjero con diferentes objetivos, el presidente las ha evitado. Para eso está el cuerpo diplomático o los secretarios de estado. Doña Beatriz, la No Primera Dama de don Andrés, sí ha salido del país en algunas giras oficiales, pero destacando su carácter civil ajeno a la política, o casi como en Chile y Argentina. No sé si un gafete de Primera Dama cambiaría en algo los resultados de esas giras. Remilgoso, pero don Andrés ha hecho viajes específicos, con temas específicos, y con previo e intenso cabildeo. Entiendo que le guste mucho más viajar dentro del país que gobierna. Tiene sus ventajas reforzar imagen en persona y no con posters ni spots en TV. Reditúa más que la “selfie” con algún mandatario que, aunque gobierne un país, nunca estaremos seguros si de verdad lo representa. Los temas específicos los resuelven los especialistas en gira con sus parvadas de asesores. La pobre Evita Duarte hizo mucho en aquella gira, si consideramos que la acompañaba la esposa de un diputado, nada más.

Entre los individuos como entre las naciones, “el interés tiene pies”, diría mi agüelo. La visita del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, parece demostrar que el presidente López sigue más cómodo como anfitrión que como huésped. El líder germano y su primera dama debieron sentirse bien, lejos de la crisis energética que sufre Alemania. Tal vez vinieron a pedir consejo sobre cómo nacionalizar refinerías extranjeras (en su caso rusas), o cómo lidiar con Ibedrola, que también allá ha sentado reales, y con el mismo pulcro y energético cuento.

En cualquier caso, los objetivos naturales de don Frank-Walter son los de Alemania: energía y comercio.

Frente a estos movimientos internacionales, es inevitable comparar la gira del gobernador García y su esposa en Estados Unidos. Muchos desacreditan ese viaje. Yo no llegaría a ese extremo, sí en cuanto a los excesos. No aseguraría que el mandatario y su esposa estén capacitados para cabildear inversiones y ofrecer acciones coordinadas con otros países. Pero está bien. No se pierde nada con intentarlo. No sé qué atractivos fueron a ofrecer al extranjero y a los extranjeros. No es estimulante un estado donde abundan balaceras y ejecuciones. O donde hay horarios rigurosos para el aseo. Sí, porque todavía hay colonias donde ya hay agua todo el día, pero pocas horas con la presión suficiente para lavar un sartén en menos de 15 minutos. No, no se han jubilado las cubetas aún. A ver si con labia y lobistas se superan obstáculos como estos.

Sé que en estos tiempos la imagen es importante. En Alemania, por ejemplo, deben estar muy atentos a las fotos de su presidente y el nuestro. Por sí mismas tienen peso semántico. La foto risueña de ambos y sus esposas no es casual, no pasaban por ahí, no la pidieron para subirla al “feis”. Significan negociaciones duras, alternativas y acuerdos. Alemania está en el campo de batalla que le impuso la OTAN. América es oxígeno. No es lo mismo que saturar medios y redes sociales con fotografías posadas o casuales con funcionarios y exfuncionarios, por más famosos que éstos sean. Eso no significa nada. Son tan intrascendentes como la “selfie” de Ebrard en un funeral. Pero hay que apechugar y aguantar la galería de fotos del joven Samuel y su esposa. Todo sea porque consigan algo para nuestro vapuleado estado. Así que seamos tolerantes con esas frivolidades. Están chavos, se les hace fácil. Al cabo hemos aguantado peores cosas y fotos peores de personajes locales, además muy feos. La naturaleza y la corrupción han decretado formalmente que la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey es un desierto desolado. No nos pongamos exigentes… Todavía no.

¡Pobre Nuevo León! Como dijera Patxi sobre Vallecas: “Puente sin río… Puerto sin mar… Galope de abejas para reinar… donde pervivir es ganar la vieja dicotomía: la gente y la policía…”.