Por Félix Cortés Camarillo

El zar ruso Vladimir Putin le ha subido el volumen a la tensión mundial ordenando ayer la mayor movilización militar de su país desde la Segunda Guerra Mundial para intensificar la ofensiva sobre una Ucrania que no se deja derrotar. Todas las reservas a las armas, toda la carne al asador. En su anuncio volvió a advertir a Occidente que su país hará uso “de todos los recursos de que dispone” si su integridad territorial se ve afectada.

El que entienda “recursos” como “armas nucleares” y recuerde que amplias regiones del este ucraniano, específicamente Donetsk y Lujansk son consideradas por Putin como parte de Rusia, así como desde hace ocho años los puertos de Crimea y Sebastopol, estará en lo correcto. 

Otras opiniones consideran que la leva anunciada por Putin es consecuencia más por los avances militares de los solados ucranios, que por la ingenua iniciativa de tregua de cinco años que el presidente López propuso desde el Zócalo la semana pasada, y en Nueva York esta semana el carnal Marcelo explicará y tratará de defender en la Asamblea General de Naciones Unidas.

La preocupación del portugués Antonio Guterres de Oliveira, secretario general del inútil organismo en el discurso inaugural de esta asamblea, es justificada. El mundo entero está sufriendo las consecuencias de la invasión rusa en la forma de la inflación disparada por el aumento en los precios del petróleo, de ahí del transporte y por la escasez de granos que Ucrania y Rusia producen a lo bestia.

Lo cierto es que, como Guterres lo advirtió, no se avizora una solución a la invasión, mientras se va acercando a partir de mañana un otoño nada amigable y un peor invierno crudo para gran parte de los países europeos que calientan sus casas y mueven sus industrias con el gas ruso que Putin usa como arma de su ofensiva económica.

Si hubiera una solución pronta, ella deberá forjarse desde dentro de Rusia. Muchos de los que tienen grandes fortunas están saliendo hoy al extranjero porque no ven buenos presagios internos. Se dice que no todos los militares están de acuerdo en la estrategia del frente ucranio ni con el mando de Putin. Pero las verdades del Kremlin tradicionalmente son guardadas con hermético secreto.

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): El gobernador de Nuevo León no ha entendido que esto de gobernar no es hacer anuncios espectaculares en internet, como anunciar el renacimiento del Seguro Popular en su estado sin contar con un quinto para ello. Ahora, desde Washington presume de que ya convenció a Amazon a que abra una fábrica en Nuevo León. Por favor, que alguien le explique al gobernador chiquito, Samuel García, que Amazon no fabrica ni un alfiler. La empresa que fundó Jeff Bezos, el pelón más rico del mundo, es una empresa de servicios: simplemente conecta por internet a los compradores con los que producen cosas, hace la venta y conduce la entrega. De esa suerte, lo que Amazon podrá instalar en Guadalupe es una enorme bodega de corto plazo, tareas de embalaje y distribución, lo cual es bueno para los de Nuevo León. Pero nada más. 

‎felixcortescama@gmail.com