Por Obed Campos

Para que no se la crean de la panacea en seguridad que pregonan las autoridades municipales de San Pedro Garza García, municipio de Nuevo León, aquí le expongo dos casos en los cuales queda de evidencia que ni los perros gozan de la “miel sobre hojuelas” que tantos pregonan se disfruta de aquel lado de la Loma Larga.

El Norte, medio adicto al príncipe Miguel Treviño de Hoyos, quien cobra como alcalde de San Pedro, como siempre, cuenta a medias la verdad: “Hallan a perro robado en auto en San Pedro” fue la cabeza triunfalista.

Pero la nota no explica que fue por un “topetón”, y no porque lo hubieran estado buscando, que los policías localizaron a “Harry”, el perrito “secuestrado” cuando el auto de su amo fue robado a punta de pistola en ese municipio.

Triunfalistamente el periódico de la familia Junco, y en la que Treviño de Hoyos dice que figuró en la nómina, porque decir que trabajó es muy aventurado, achaca el rescate de “Harry” a “Integrantes del Grupo Titán de Rescate 911 de San Pedro fueron quienes localizaron al can entre la maleza de la lateral de la avenida Lázaro Cárdenas, muy cerca del lugar en donde había sido robado, y se lo entregaron a su dueña”.

No dice que fueron policías comunes y corrientes (a lo mejor más corrientes que comunes), quienes se bajaron de su unidad a orinar en lo oscurito y a una orilla de Avenida Lázaro Cárdenas y encontraron así al perrito, el cual volvió a casa, por fortuna ahora sí que de una vejiga probablemente inflamada y de un mal de próstata tal vez mal atendido.

Y la nota no aclara cómo puede ser que un comando de cinco delincuentes armados hasta las cachas anden haciendo de las suyas en el otrora municipio blindado y hayan podido cometer el robo violento del automóvil donde “Harry” esperaba a su amo.

El segundo caso perruno me retorció las tripas, pues cayó en mis manos un video que muestra como unas bestias con títulos de veterinaria y enfermería animal operan, sin anestesia a una pobre perrita, la cual, en carne viva ahulla por el dolor, mientras un embatado o embatada maniobran con sus intestinos al aire.

Supuestamente el Consejo Ciudadano de Protección y Bienestar Animal de Nuevo León ya se quejó de este evento, aunque hay quienes dicen que Gerardo Prado, quien presidente el tal Consejo no ha hecho nada.

Y sí, querido lector, querida lectora, adivinó usted, esto ocurrió en un quirófano animal del municipio de Santa Catarina, que le prestaron al personal de San Pedro, concretamente del Centro de Atención Canina y Felina del municipio.

No me haga mucho caso, pero ayer me contaron que en otros medios de comunicación cayó la amenaza de parte de la administración de Miguel Treviño de Hoyos: si le quieren seguir con ese cuento, es decir, publicando las notas del maltrato animal, les cortamos los contratos de publicidad.

Y santo remedio, todo mundo hizo mutis.

Por si estaba usted con el pendiente, la perrita no se repuso de la intervención y murió al otro día tras esa mala práctica a la que fue inhumanamente sometida.

Y queda una pregunta en el aire: ¿alguien sabe quien ocupa en Nuevo León el cargo de Procurador de Bienestar Animal?

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