Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El futbol es popular porque la estupidez es popular, dijo alguna vez Jorge Luis Borges. Por su parte, el escritor Manuel Vázquez Montalbán aseguraba que los estadios son las nuevas catedrales donde se oficia el futbol como religión; la religión diseñada en el siglo XX más extendida del planeta, lo volveremos a ver en Qatar.

El gobernador de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, mantiene un gobierno de tiritititos. Prometió empezar en verano el nuevo estadio de los Tigres de Cemex (Sinergia Deportiva) y de la Universidad Autónoma de Nuevo León y todo sigue siendo tirititito.

Al inicio de la primavera, Samuel Alejandro prometió que estaría visible para este verano la infraestructura del nuevo Volcán, de la nueva Catedral Tigre. Ya entra el otoño y nada de nada. “El estadio está en proceso y muy pronto van a ver los avances. Yo creo que este verano tiene que empezar a verse la infraestructura”, dijo entonces el gobernador.

Otro cuento chino, como la llegada de los ochocientos camiones, como la construcción de la nuevas vías del Metro, como el tren suburbano, como las carreteras La Gloria-Colombia y la Interserrana. El gobierno de Samuel Alejandro es un gobierno de tiritititos.

El nuevo estadio de los Tigres es otro delirio de Samuel Alejandro, un delirio en el que participaron, al menos para la foto, directivos de Sinergia Deportiva (Cemex) y de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Oficiar la nueva religión del futbol en una nueva catedral volcánica, es otra ilusión. Cemex no le meterá lana a ese estadio, tampoco la Uni. Samuel Alejandro, como cualquier delirante, se queda solo. En Monterrey la gente no va a misa los domingos, asiste a comulgar con cerveza los sábados en nuestros estadios.

Y pensar que el futbol nació como un juego de la clase obrera en contra de la explotación de los patrones capitalistas. Albert Camus jugaba futbol, el Che Guevara la hacía muy bien de portero. Para el revolucionario italiano, Antonio Gramsci, el futbol era “el reino de la libertad al aire libre”, reino que fue tomado por el asalto del mercantilismo y sus estadios, cada vez más cerrados.

Jean Paul Sartre aseguró que el futbol era una metáfora de la vida, ya no lo es, si acaso una metáfora de la muerte. Desde Monterrey tendré que coincidir con Borges, el futbol es popular porque, añado, la embriagada estupidez es popular. ¿Dónde está tu estadio veraniego Samuel Alejandro? Es otoño, the winter is coming… Y como remataba su gol cada día de sus felices días Roberto Hernández Jr., Don Rober: “¡Es todo amigos!”