Por Francisco Tijerina Elguezabal

Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos. // François de La Rochefoucauld

Cualquiera pensaría que la Universidad, por su misión y compromiso y sobre todo por el respeto que se debe como institución, así como a sus alumnos, profesores e investigadores, presentaría a la comunidad verdaderas innovaciones en uno de los principales problemas que agobia a los regiomontanos, me refiero a la movilidad.

Pero resulta que no, que prefieren jugar a la percepción y “hacer como que hacen”, pero sin hacer mucho para tratar de arreglar el problema, por lo menos al interior de su campus central.

Así, la gran propuesta de la Autónoma de Nuevo León para agilizar la movilidad es construir unas bahías y paraderos de camiones sobre la avenida Pedro de Alba que cruza Ciudad Universitaria, para el transporte urbano y para que los vehículos puedan dejar a las personas.

No necesito ser genio, ni brujo o adivino y mucho menos investigador en temas de movilidad para anticipar que las dichosas bahías terminarán ocupadas por padres de familia esperando a sus querubines, por lo que el resto de los mortales deberán subir o bajar de los camiones en segunda fila, acrecentando el relajito que hoy se vive.

Uno esperaría una propuesta inteligente para impulsar que maestros, alumnos y trabajadores puedan acceder al campus mediante un transporte digno, seguro y de calidad, porque lo que son el Metro y las rutas urbanas vienen atestadas todo el tiempo y son un viacrucis.

Uno pensaría que podrían salir con sistemas de movilidad al interior del campus que cumplan con el cuidado al medio ambiente, con ideas frescas y novedosas que posteriormente puedan ser copiadas por otras instituciones y empresas, pero no, se les quebró la cabeza y se les acabó la sesera con la genial idea de construir unas bahías que lejos de resolver agregarán más problemas al congestionado campus.

Así las cosas en la que debería ser nuestra Máxima Casa de Estudios.