Por Obed Campos

“Esta es la iglesia del pueblo. ¡La casa de Dios!”, reclamó airado el señor cura a las jóvenes beatas que de la noche a la mañana rompieron la paz y el silencio de tan sacro recinto con el sonido de los taconazos de sus botas vaqueras.

Harto por el ruido, el sacerdote le preguntó a una de las fieles que de dónde habían sacado la idea de ponerse botas todas al mismo tiempo y ella le contestó: “Pues de usted, señor cura… Usted nos dijo ayer que todas “las devotas” nos iríamos al cielo…”

Acto seguido la zapatería del pueblo fue tomada por asalto

Por una confusión parecida, seguramente, fue que el joven alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas sacó su atavío, muy semejante al del personaje de “Indiana Jones” que interpretó el inolvidable Harrison Ford.

Colosio acudió a una cita con su homóloga de Guadalupe, Cristina Díaz Salazar, a inspeccionar los puentes y vados del Río la Silla, que divide los dos municipios al oriente, bordeando el Cerro de la Silla.

Inspirado tal vez por la moda septembrina fue que el alcalde optó por usar un sombrero de gamuza estilo australiano, de ala mediana y unas botas de hule casi a la rodilla, por aquello de tener que mojarse en la inspección.

El atuendo llamó la atención de mas de cuatro de los asistentes, quienes murmuraron por lo bajo, algunos en admiración y otros en crítica… Murmullos que no llegaron al oído del joven alcalde de Monterrey, quien pasó la inspección sin grandes sobresaltos.

EL PODER Y LA SALUD MENTAL

Hablando de lagartijas mojadas, mucho llamó la atención y a nivel mundial, que el presidente chileno, Gabriel Boric, quien ha padecido de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) llamara a acabar la discriminación hacia quienes padecen de problemas de salud mental.

El mandatario le salió al toro y lo tomó por los cuernos e hizo un llamado a un enfrentamiento científico del tema…

Cómo me recordó a otros presidentes que en vez de silla presidencial, parece que se la pasan meciéndose en un columpio.

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