Por Francisco Tijerina Elguezabal

Nuestra amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo. // Richard Bach

Llegó a los noticieros de radio de Estrellas de Oro a los tres meses de que yo había entrado a deportes de El Diario de Monterrey, corría el año de 1977, y no recuerdo exactamente cuándo ni cómo, pero al poco tiempo conocí a María Julia Lafuente Salinas y desde el primer instante nos caímos bien.

Era aquella redacción de noticieros de radio y TV comandada por Daniel Posada Chávez un templo de enseñanza abierto a quien quisiera aprender; ahí daban cátedra don Rogelio García Frías y don Ramón López Morán y no había necesidad de hacer preguntas o de que te dieran lecciones, simplemente con verles trabajar aprendías.

Estaba por supuesto mi querido Arqui Jesús Héctor Benavides Fernández que, en aquel entonces, tenía la responsabilidad de la Programación de Canal 12 y conducía el noticiero junto a Martha Ofelia Zamarripa Rivas, hoy Embajadora de México en Belice.

Bisoños en las lides periodísticas, era común que María Julia y yo nos apoyáramos o pidiésemos consejo; era común que sonara el teléfono, sobre todo los sábados en la tarde en que ella se quedaba sola en la redacción de radio, para comentar algo, como en alguna ocasión en que recibió un telefonema de don Jesús D. González, presidente de la compañía, dando alguna indicación, “¿qué hago?”, me preguntó y respondí: “Hazle caso, es el dueño, pero antes busca a Posada o al Arqui y diles”.

Con el tiempo y trabajando yo ya en el Departamento Audiovisual de la UANL, me tocó llamarle para pedirle condujera algunos programas de televisión y a lo largo de esos años fueron varias las ocasiones en que fuimos a tomar un café y charlar, a comer o cenar, a platicar.

No ha sido la nuestra una amistad tan cercana como para frecuentarnos, pero sí una que tuvo tan sólidas bases que cuando nos vemos o hablamos lo hacemos con un enorme gusto. Mi trabajo me ha permitido seguir de cerca su impresionante carrera y sé, por amigos mutuos, que ha estado enterada de mi vida y desarrollo profesional.

La semana anterior le hicieron un programa de TV especial por sus 45 años en Multimedios y unos días antes el Arqui Benavides le dedicó una página en Milenio.

¡Felicidades María Julia por llevar una vida entregada con pasión al periodismo y la locución; tu éxito me llena de gozo al rememorar todos estos años y recordar aquellos inicios en los que soñábamos con tener un nombre y espacio en la comunicación!

¡Me congratulo por tu éxito y por el enorme privilegio de haber podido ser testigo directo y cercano de tu esfuerzo, empuje y dedicación!

¡Gracias por ese enorme regalo que es tu amistad!