Por José Jaime Ruiz

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“Como el oro, el petróleo o cualquier materia preciosa, el agua ha dado origen a diversas guerras entre los pueblos”, escribe Guadalupe Nettel. La guerrita del agua que emprendió en su momento el ex gobernador Sócrates Rizzo no sólo le costó ceder el líquido a Tamaulipas, también cedió su gubernatura. El agua es canija.

La reciente visita, otra más, del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, además de tratar de recomponer el mal clima político que existe en la entidad, también sirvió para informarle al gobernador constitucional del estado libre y soberano de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, de que, según los estudios técnicos de Conagua, nuestro estado deberá de abrir las compuertas de El Cuchillo para el riego de las tierras de Tamaulipas. Ya lo había previsto el gobernador Américo Villarreal la semana pasada, ya lo rubricó, aunque con la intención de impugnar la medida, el gobernador García Sepúlveda.

“El agua nos absuelve de las formas,/ nos va desnudando por el tacto,/ nos difunde; su rostro sin semblante/ es siempre un rostro nuevo:/ ese es su rostro”. Escribe poéticamente Julio Trujillo en su poema “Entrar al agua”. La política, tan prosaica ella, nos dice que en víspera de la entrega de agua a Tamaulipas, el megacorte que hace hoy Agua y Drenaje en el área metropolitana de Monterrey (90 colonias, excluyendo San Pedro y Santa Catarina), además de falta de timing y tino es, simbólicamente desde la gobernación, un mal mensaje para los ciudadanos.

“(…) el volumen del agua que circula en el planeta no ha cambiado: existe la misma cantidad que hace millones de años. Los científicos estiman que en la Tierra hay un volumen de 1386 millones de km cúbicos de agua. Sin embargo, las alteraciones de su ciclo, así como la forma insostenible e inequitativa en que se usa y distribuye, pueden contener consecuencias muy graves a nivel climático que ya estamos viviendo” (“Ríos al aire”, Nathalie Seguin).

En Monterrey hay que cambiar radicalmente la gestión y la administración del agua. Mientras las industrias refresqueras (Arca Continental), cerveceras (Heineken-Femsa) y cementeras (Cemex y Matrimar) sigan teniendo prioridad sobre el uso doméstico del agua, del uso agrario del agua e, inclusive, destruyan naturaleza y paisaje, la utilización y distribución del agua será insostenible e inequitativa.

“Mientras la población mexicana iba dejando de consumir agua del servicio público, el país se convertía en un páramo inundado de botellas de plástico y la población mexicana se transformaba en una de las más obesas del mundo, con los mayores índices de muertes por diabetes.

“(…) El proceso ha sido acompañado de un acaparamiento de excelentes recursos hídricos por parte de las grandes corporaciones de bebidas, pero existen muy pocos estudios sobre esta apropiación. Destacan como las grandes acaparadoras Coca Cola- FEMSA, Pepsico, Danone y Nestlé, así como la industria cervecera, en la cual también participa FEMSA” (Alejandro Calvillo, “Beber de una botella. El gran negocio y sus consecuencias”).

Para Nuevo León el agua, paradójicamente, es un problema también de salud ya que se bebe el agua potable a través del agua embotellada: purificada, energéticas, tés, cervezas, refrescos. La discusión inicial no es si se le envía agua o no a ciertos distritos de riego en Tamaulipas. La reflexión inicial es cómo se gestiona, administra y distribuye el agua en Nuevo León y, sobre todo, en el área metropolitana de Monterrey. He ahí la espuela, el aguijón, el acicate. Ya cantaba Goethe en su Segundo Fausto: “Scheint die Welle doch ein Schwatzen” (“Finge el agua un parloteo”). En el aquí y ahora del Regiomonte, cada discusión sin parloteo.