Por Félix Cortés Camarillo

Firmes y adelante huestes de la fe / Sin temor alguno, que Jesús nos ve… // Himno adventista 378

A propósito del circo futbolero que tiene lugar en Catar, y en relación estrecha con el tradicionalmente paupérrimo rendimiento de la selección nacional de ese deporte, se transmite ahora con frecuencia en televisión un anuncio que subraya la vocación de fe que los mexicanos, al fin guadalupanos, presumimos. Le tenemos fe a todo, al Tata Martino que el miércoles reencarnará en el San Juditas de mi mujer, al super-peso que no se va a devaluar en enero, y al Canelo Álvarez que le va a partir su mandarina en gajos al pelado de Messi que casi se limpia el trasero con la camiseta tricolor.

Por definición, la fe es la creencia y esperanza en la existencia de un ser superior que termine con todas las penurias; por deducción, es la firme convicción de que la realidad es exactamente lo que queremos ver y no lo que es. De esta manera, todo es cierto y falso al mismo tiempo. Todo es según el color….

Sí, es cierto: debe haber sido más de un millón de personas las que marcharon en desordenada multitud durante más de cinco horas arropando a su Andrés Manuel líder idolatrado, desde el paseo de la Reforma a la Plaza de la Constitución. Pero también es falso. Centenares de autobuses trajeron acarreados de todo territorio con gobernador deudor, y empleados públicos de todos los niveles recibieron órdenes de presentarse a marchar de acarreados orgullosos de serlo, so pena de castigo.

Sí, es cierto, el clientelismo de centrales sindicales dóciles dio grosor al desfile, pero también es falso. Miles de ciudadanos acudieron en apoyo a un presidente carismático y elocuente, provocados por un aparato eficiente de propaganda. Pero también es falso. Miles de mexicanos de los más pobres –que siguen siendo mayoría– acudieron agradecidos de los magros apoyos que el gobierno les entrega en mensualidades casi siempre puntuales, sin intermediarios canijos y bribones.

La principal trampa de la fe es que hace una reducción de la realidad a lo que los sueños y las ilusiones le diseñan. Sólo vemos lo que queremos ver. Luego entonces nada es cierto ni falso, todo es la ilusión que nos hacemos, el espejismo que conviene. Sólo entonces puede aventarse un propagandista con privilegios el sope ese de que el desfile del domingo 27 es historia y la anterior marcha en defensa del INE había sido anécdota.

Tal vez lo peor sea que no vamos a salir del pantano de la fe en los próximos años: hay tradición. 

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): Dejemos de lado la repetida irritación que le causa al presidente López la división de poderes: si por él fuera, el legislativo y el judicial serían meras sucursales de su oficina, pero por fortuna no es así. Por desgracia, sin embargo, le asiste razón cuando se molesta por la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que al mantener la injusta e ilegal prisión preventiva oficiosa exime de su sometimiento a los delincuentes fiscales y emisores de facturas falsas. Miles de mexicanos, en su mayoría pobres, siguen presos por años sujetos a lentos juicios por delitos menores, como el robo, enmarañados primordialmente porque los acusados carecen de los recursos para pagar un abogado hábil, recursos que sí tienen los llamados delincuentes de cuello blanco. O sea, que para los señores magistrados la presunción de inocencia sí existe para los que tienen lana. Para los demás, no.

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