Por Félix Cortés Camarillo

Dante Delgado Ranauro es una ejemplar encarnación de un político mexicano; más aún, es el perfecto ejemplo del político veracruzano, porque los veracruzanos han sido tradicionalmente muy buenos para las rimas, el dominó y la política.

El propietario de esa franquicia política que se llama movimiento ciudadano sabe perfectamente que con su declaración del lunes en la convención de su movimiento político en el World Trade Center de la Ciudad de México estaba inclinando la balanza de la sucesión presidencial del 2024 hacia la persona que el presidente López designe como candidato de Morena.

Categóricamente, Delgado Ranauro dejó en claro que a las elecciones presidenciales Movimiento Ciudadano no irá en coalición con nadie, porque ellos tienen la fuerza suficiente para ganar la presidencia de la República.

Sin ser muy adicto a las predicciones de los estadísticos y las mediciones de los encuestadores, me queda claro que el músculo electoral de MC no pasa del siete por ciento del padrón electoral que acuda a las urnas. 

Es poquito, es cierto, pero los muchitos se hacen con frecuencia sumando algunos poquitos. Y los mexicanos tenemos perfectamente claro que para sacar a Morena de Palacio Nacional es necesario unir a las fuerzas políticas desperdigadas y sin liderazgos visibles y efectivos, que son varios poquitos. El distanciamiento de Movimiento Ciudadano de cualquier alianza con PAN, PRD y lo que queda del PRI le ha caído muy bien al presidente Lopitos por la merma que al descontento organizado de nuestro país le causa. Aún si se lograra despojar al PRI de la casaca de corrupción que le ha puesto Alito y se consolidara la cosa esa del nombre baboso, Unid@s, la ausencia de las personas decentes que en Nuevo León y Jalisco llevaron al poder a dos ineptos como gobernadores y votarán por MC, hará prácticamente imposible derrotar a Claudia –que no será candidata– o a Adán Augusto.

Andrés Manuel López Obrador conoce perfectamente los mecanismos que el PRI supo poner en acción durante setenta años: de ello dio una muestra en el acarreo y magno desfile del otro domingo. Debilitando al INE y practicando las viejas mecánicas del partido en el poder será difícil que pierda la presidencia.

Dante lo sabe. No en vano fue priísta eficiente durante 31 años. Y está perfectamente consciente de que con su pronunciamiento del lunes el precio de su membrete subió en la bolsa de valores políticos. Especialmente si antes de las elecciones presidenciales se atraviesan las importantísimas de la gubernatura del Estado de México. Sobre ello Delgado Ranauro no habló.

El que se fue de la lengua, cosa nada rara en su conducta, fue el gobernador emecista del estado de Nuevo León, es jovencito que se llama Samuel. Dijo que Movimiento Ciudadano tiene muchos candidatos capaces para la presidencia del país y que él se apuntaba entre ellos.

Los nuevoleoneses ya vimos esta película. Es un Déjà vu, como dicen los siquiatras. El anterior gobernador de nuestro estado, Jaime Rodríguez, hoy sujeto a proceso gracias a las malas artes de su sucesor, abandonó sus obligaciones por escuchar el canto de las sirenas y lanzarse como candidato “independiente” a la presidencia del país. Con eso, incrementó la votación de Andrés Manuel. Samuelito se está ofreciendo para hacer el mismo papel en una mala copia de esa película. 

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): ¿Será posible que alguien lleve una contabilidad del dinero que está gastando la señora Claudia Sheinbaum y sus patrocinadores en la nada barata campaña de publicidad personal en todos los medios?

‎felixcortescama@gmail.com