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Por Francisco Tijerina Elguezabal

La ciencia y la sabiduría, lejos de ser una misma cosa, no tienen entre sí a menudo conexión alguna. // William Cowper

Parece algo bobo, simple, sin chiste, sin embargo a pesar de vivir en pleno Siglo XXI en Monterrey seguimos empleando tecnología obsoleta en materia de vialidad.

Dirán misa, pero los resultados están a la vista. La metrópoli carece de un sistema que permita agilizar o resolver los problemas de tráfico desde un centro de comando; diese la impresión de que los semáforos operan cuando se supone están sincronizados con los viejos relojes manuales con los que se coordinaban a mediados del siglo pasado.

Y por donde cruces, a donde vayas, uno te toca en verde y los siguientes te tocan en rojo, uno tras otro.

Y donde estés también, en las horas pico en las avenidas de mayor flujo, te encuentras con un semáforo que le da preferencia en el tiempo de cruce a una callecita y detiene a centenares de vehículos en una avenida creando un embotellamiento.

¿No me cree?

Acuda cualquier mañana a Alfonso Reyes y Junco de la Vega en el Contry en la circulación de oriente a poniente, hay momentos que la fila llega y colapsa Revolución.

¿No es verdad?

Intente cruzar cualquier día el cruce de la Carretera a Colombia y el Libramiento Noreste y ármese de paciencia, porque el asunto es de horas.

Avenidas como Cuauhtémoc, Pino Suárez, Calzada Madero, Colón, o los pares viales de Carlos Salazar, Tapia o Ruperto Martínez, son un caos constante por la falta de sincronía en los semáforos y basta un pequeño alcance entre dos vehículos para formar la marimorena.

Existe la tecnología para resolver estos problemas, ¿por qué no la tenemos?

Los sistemas de videovigilancia que se han instalado en la metrópoli deberían tener la capacidad de detectar el lugar exacto en donde se genera un problema y estar conectados con las áreas de tránsito de cada municipio a fin de enviar elementos y resolver los problemas en minutos, pero usted y yo sabemos que eso no sucede.

Y toda esta mengambrea termina generando mayores problemas como la crispación social que vivimos, los pleitos entre conductores, la contaminación atmosférica, la pérdida de horas-hombre.

¿Cuándo harán nuestras autoridades algo de verdad por la movilidad y no banquetotas que de nada sirven y en mucho estorban?

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// Francisco Tijerina

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Autor: stafflostubos
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