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Fábulas bíblicas III / La traición

Por Félix Cortés Camarillo

«Generación va y generación viene: mas la tierra siempre permanece». Libro del Eclesiastés, o el Predicador, Cap. 1, Vers. 4

El tema de la traición ha sido omnipresente en nuestra historia. No conozco a nadie que pueda negar que entregó su confianza a alguien de su cercanía y resultó traicionado. El asunto viene de lejos y –ni más ni menos– da origen al más importante de los ritos del catolicismo, la eucaristía. 

Esta consiste, como todo católico sabe, en la sagrada comunión, la ceremonia en que el feligrés se come el cuerpo de Cristo en forma de una oblea de pan ázimo y –si no fuera por los mamones curas– bebería un vino que asemeja la sangre del Mesías.

Todo esto comenzó en vísperas de la pascua judía que hoy todos recordarán la última cena. Dice el buen libro: “Y llegada la tarde fue con los doce. Y como se sentaron a la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros que come conmigo me ha de entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? y el otro ¿Seré yo? Y él respondiendo les dijo: es uno de los doce que moja conmigo en mi plato. A la verdad, el hijo del Hombre va como de él está escrito; más ¡ay de aquel hombre por quién el hijo del Hombre es entregado! Buen le fuere a aquel hombre si nunca hubiere nacido. Marcos, 14, 17-21

Ya todos sabemos que el villano fue Judas, el Iscariote, que por treinta monedas de plata le dio en el Monte de las olivas el beso pinturero que había de señalar a la víctima de la aprensión. Luego vinieron otras anécdotas dignas de ser recordadas como la pronosticada triple negación de Pedro.

Ahí nace la más importante ceremonia de los católicos, y se reparte el pan y la sangre de cristo. Aunque poquito. El asunto es que nuestra vida –especialmente la política–  está llena de traiciones. Y nos tenemos que acostumbrar a ella.

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): Los debates previos a las elecciones son una mamada. No importa que la señora Claudia tenga pavor a entrar en ellos o que los discípulos de Morena pidan que se remueva a uno de los conductores del primer encuentro. Que Claudia tiene miedo a confrontar ideas que no tiene, segura de que las encuestas le llevarán a Palacio. Allá ella. 

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// Por Félix Cortés Camarillo

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Autor: stafflostubos
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