La nueva película de terror que está generado curiosidad es Backrooms. El filme no solo se posiciona como uno de los estrenos más exitosos en lo que va del 2026, sino que ya presume una alta calificación en Rotten Tomatoes a solo unos días de llegar a las salas; publica MILENIO.
El proyecto ha cautivado a la audiencia y a la crítica por igual, consolidando el catálogo de A24, una de las productoras independientes más destacadas y revolucionarias de los últimos años.
El largometraje, que se estrenó en México el pasado jueves,arrasó con la taquilla en Estados Unidos al recaudar 81 millones de dólares en su primer fin de semana, de acuerdo con información de Variety. Con estas cifras superó a Obsesión, que también gozaba de una buena racha en cines, pero el verdadero golpe sobre la mesa lo dio al desbancar de forma inesperada y contundente a la megaproducción de Disney, The Mandalorian and Grogu.
Gracias a este desempeño,Backrooms ya es oficialmente el debut mundial más grande en la historia del cine de horror original. Ante el hito, especialistas de la industria han hecho hincapié en cómo la audiencia actual prefiere propuestas de casas productoras independientes, cuyo valor artístico es cada vez más notorio. El logro es doble si se considera que la cinta representa el debut del director más joven en la industria comercial actual.
¿De qué trata Backrooms y quién está detrás del fenómeno?
Con un presupuesto ultraeficiente de apenas 10 millones de dólares, la película ha multiplicado exponencialmente el mérito de su histórica recaudación inicial gracias a una propuesta fresca:
La cinta está dirigida por Kane Parsons, quien logró hacer la transición de los videos virales de YouTube a la gran pantalla grande con tan solo 21 años, arrastrando masivamente a la Generación Z a las salas de cine.
Todo se desata cuando Clark (Chiwetel Ejiofor), un arquitecto fracasado, descubre un misterioso portal en el sótano de su tienda de muebles. El umbral conecta con una dimensión infinita y laberíntica de paredes amarillas, alfombras húmedas y luces fluorescentes. Al intentar explorarla, termina atrapando a su asistente Kat (Lukita Maxwell), al novio de ella (Finn Bennett) y a su psicóloga, la Dra. Mary Kline (Renate Reinsve).
Dentro del laberinto, el grupo se enfrenta al aislamiento y a los «Still Lifes» (Naturalezas Muertas), copias humanas deformadas que la dimensión crea al intentar imitar, de forma imperfecta, los recuerdos del mundo real.
El filme combina la narrativa cinematográfica tradicional con la estética de metraje encontrado (found footage) y el terror analógico que viralizó a los cortos originales en YouTube.
Imagen portada: Especial



