Por María Beasain / IAQuemada
Pregunta para joder al vecino, ¿conoce el presidente Donald Trump a la panista y académica Natalia Torres? ¿Acaso el rey de España, Felipe VI, saca a Javier Albarrán? No lo sé Rick, pero ¿quién los conoce? ¡Uf, uf y recontra uf! Qué maravilla de siglo XXI. En el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el capital transnacional celebra el espectáculo definitivo: la final del Mundial 2026. Un coliseo de luces led donde Claudia Sheinbaum susurra acuerdos comerciales al oído de Donald Trump y Mark Carney entre confeti, palcos VIP y la falsa ilusión de que el Norte Global y México caminan juntos hacia la gloria del T-MEC. Todo es alta cosmética geopolítica, un escaparate de proporciones bíblicas diseñado para convencernos de que el mundo rueda en perfecta armonía financiera y en paz.
Pero la resaca del circo global dura poco. Horas después, aterrizamos de golpe en el escaparate parroquial de Palacio Nacional. Este lunes 20 de julio de 2026, la “Mañanera del Pueblo” desplegó su propia comedia costumbrista. Mario Delgado y el séquito de la UNESCO prometiendo salvar a las infancias del demonio de los teléfonos inteligentes, como prólogo perfecto para el plato fuerte del día: la sagrada cruzada contra los Antidemócratas. El sainete arrancó cuando la presidenta se rasgó las vestiduras denunciando el “odio al pueblo” del conservadurismo.
¿La amenaza existencial a la patria? La alucinante contienda ideológica entre dos titanes del pensamiento de ultraderecha local. Por un lado, la abogada Natalia Torres, quien tras tomarse un par de espressos de más —el mejor combustible para la epistocracia de cafetería— propuso un examen cívico para impedir que el “populacho” sin títulos universitarios ensucie las urnas. Por el otro, Javier Albarrán, fascinado por la subcultura de las tradwives gringas y la teocracia de Turning Point USA, sugiere abolir el voto individual para que el “macho alfa” del hogar vote por toda la familia.
Una batalla de ideas tan rancia como fascinante, que en cualquier país con un mínimo de higiene mental no pasaría de ser un meme de red social. Pero no en México. Aquí es donde entra en escena nuestro justiciero cibernético favorito: Manuel Pedrero. Ah, Pedrero. Ese paladín del periodismo “independiente” y héroe de la moral pública, cuya destreza no radica en el análisis riguroso, sino en el noble arte de inflar globos de helio ideológicos para luego pincharlos con épica de banqueta. Con la gracia táctica de quien cree haber descubierto el hilo negro, Pedrero tomó las ocurrencias de una profesora con conservadurismo fósil en el historial y las chistorras teocráticas de un militante mexiquense, las licuó, y se las sirvió a la presidenta en bandeja de plata como “el plan maestro y unificado de la derecha mexicana”.
La jugada de Pedrero es de un cinismo refinado. Tras haber sido sancionado por la autoridad electoral por agredir a una diputada local bajo la brillante consigna de “se nota que tampoco sabes leer” y el caballeroso “no te permito hablar”, nuestro justiciero necesitaba lavar sus culpas de género. Y qué mejor detergente que disfrazarse de defensor de la democracia y del voto femenino frente al “complot de las castas”. Pedrero montó su cirquito mediático, tendió la trampa y Palacio Nacional picó feliz de la vida, convirtiendo una anécdota ridícula en el enemigo oficial del Estado.
Mientras en Nueva Jersey se liquida el futuro económico del universo entre aplausos de millonarios, en la Mañanera nos entretenemos con el teatro de sombras de Pedrero y sus antidemócratas de cafetín. Un espectáculo donde el periodismo militante actúa como bombero pirotécnico: inventa el fuego, vende la alarma y luego cobra el aplauso por apagar una chispa que jamás existió.
@espejonegromx Del escaparate mundial a la Mañanera parroquial Por María Beasain // IAQuemada Mientras en Nueva Jersey se liquida el futuro económico del universo entre aplausos de millonarios, en la Mañanera nos entretenemos con el teatro de sombras de Pedrero y sus antidemócratas de cafetín. Un espectáculo donde el periodismo militante actúa como bombero pirotécnico: inventa el fuego, vende la alarma y luego cobra el aplauso por apagar una chispa que jamás existió. #sheinbaum #trump #FIFA ♬ sonido original – espejonegromx
Foto portada: Inteligencia artificial (IA)



