Por Félix Cortés Camarillo
El gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, cuestionó la implementación del Pase Turístico obligatorio para vehículos con placas de otros estados anunciado por el Gobierno de Nuevo León y advirtió que la medida podría contravenir el derecho constitucional al libre tránsito.
“Está mal”, respondió el mandatario al ser cuestionado sobre la disposición, aunque aclaró que antes de fijar una postura definitiva debe revisarse el marco jurídico que sustenta el nuevo requisito.
“Habrá que verlo en este sentido de una condición constitucional, porque en nuestro país todos los mexicanos tenemos libre tránsito en toda la República Mexicana”, señaló.
Malo cuando un gobernante ancla su credo político en la retórica popular o en las citas citables de los famosos: mejor sería no haber dicho nada. Para el caso de la señora Scheinbaum y los resultados catastróficos que en la prueba de conocimiento conocida como PISA de los jóvenes mexicanos: último lugar en ciencias, penúltimo en lectura y antepenúltimo en matemáticas.
Artilugio primero de la señora presidente con A de mujer: cuando el mal es de muchos, los tontos tienen un alivio. Los mexicanos lo decimos de manera un poco más procaz; por eso no somos presidentes de ninguna república. Dice la señora Scheinbaum, y dice bien, que los índices de aprovechamiento de los alumnos han sufrido merma en los tiempos recientes.
Es verdad, y es un problema mucho más profundo que el juego de las estadísticas y los porcentajes. Las consecuencias de la cercanía de nuevas herramientas de la tecnología se hacen evidentes en el abandono de la lectura en todo el mundo, y urgen soluciones. Pero eso no cambia de que los mexicanos estén en el último lugar en ciencias, aunque todos hayan sufrido baja. Si a esto le agregamos el cinismo de tratar de vendernos los magros resultados como avance debido a la Nueva Escuela Mexicana, es un insulto a la inteligencia.
Estos son mis principios, dijo Marx, el bueno; si no les gustan, tengo otros.
O, también, puedo citar a Einstein: todo es relativo. Sobre todo si lo traduzco como que no se puede medir paño de diferente color con el mismo metro.
Tan sencillo que es aceptar la realidad. Los gobiernos mexicanos de todos los colores han deteriorado el sistema de enseñanza elemental durante los últimos cincuenta años. Si no le ponemos remedio radical a esto, vamos a convertirnos en un país más idiota.
Sobre todo si le encargan a Mario Delgado, secretario de dizque Educación, a que explique la solución.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Habemos escribidores obstinados en denunciar la inmoral ilegalidad de obtener el favor de los votantes, en cualquier elección, a cambio de una recompensa en monedas u objetos.
Mucho antes de Judas, ya la sociedad condenaba la venta de la conciencia.
De lo que nunca habíamos sido capaces, era ponerle precio al voto.
Desde luego que la sabiduría popular mexicana, combinada con las leyes de mercado, nos ayudan: según el sapo es la pedrada y la demanda condiciona la oferta.
Mayor es la ayuda que nos dio desde Texas y la extraordinaria Convención Nacional del Partido Republicano, que ya siente llegar la lumbre electoral de noviembre próximo a los aparejos. Tanto, que las convenciones nacionales de los dos partidos grandes de los Estados Unidos suelen hacerse sólo cuando las elecciones que vienen son las grandotas, las de la Casa Blanca.
Presumiendo lo bien que le va a los Estados Unidos, Donald Trump se puso prometer que, si el partido republicano gana la mayoría en las dos cámaras del Congreso, cada adulto norteamericano recibirá cinco mil billetes verdes.Cortesía el señor presidente.
¿Qué de dónde amigo vengo?
De los enormes ingresos que dice Trump han generado los aranceles oscilantes que él llama tarifas y se aplican a casi todos los países que le venden algo a los Estados Unidos.
Esta canción ya la habíamos escuchado: era de tres mil dólares que nunca vieron los gringos. Como aquí en este país estamos acostumbrados a que los políticos no cumplan sus promesas, esto pasa como si nada.



