Por Francisco Tijerina Elguezabal
La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer. // Antonio Gala
Típico en cualquiera que se sienta virrey, dueño, amo o señor de unas tierras, Miguel Treviño manipula los hechos para ubicarlos a su favor y pretender justificar su autoritario proceder cubriéndose con el manto del mandato popular.
Se equivoca el alcalde de San Pedro porque no es dueño del pueblo, es simplemente el alcalde, un hombre elegido como administrador del municipio y encargado de proveer los servicios básicos.
En el caso de las obras del Centrito, el Casco y la Avenida Vasconcelos, Treviño se sale fácil por la tangente argumentando que “habrá gente que esté en contra y de todos modos se tiene que hacer, porque no se puede lograr por consensos”.
Donde el Edil yerra es en la inconformidad vecinal, no son las obras, sino las formas, los métodos y los tiempos.
Para Miguel resulta “medio exótico” el que un político cumpla una promesa y eso no es ninguna gracia, porque para eso lo eligieron, lo que está fuera de todo orden es que pretenda cimentar sus erróneas formas de hacer las cosas bajo el argumento de que votaron por él 42 mil personas… sí, eso es verdad, pero ¿a cuántos de esos 42 mil les está cambiando la vida y resultan afectados directamente por la forma en que se están realizando esas obras?
Treviño peca de lo mismo que acusa: “Si los estoy escuchando y les estoy dando respuesta, pero lo que pasa es que para ustedes el que los escuche es que no haga el proyecto y el proyecto se va a hacer”. ¿Entonces para qué dialogar y explicar si el Patrón ya tiene tomada una decisión? Perdón, pero eso no es escuchar, es hacerse guaje y pretender jugarles el dedo en la boca a los vecinos.
Estoy cierto que si en su momento el alcalde les hubiese dicho a los vecinos: “Voy a cambiar el Centrito, el Casco y Vasconcelos y para ello les voy a cerrar por completo las arterias perjudicando sus vidas y negocios”, ninguno hubiese votado por él y en el caso específico de los 42 mil votos, esos no salieron de esas áreas, por lo que respaldarse en ello es una completa aberración.
Miguel se equivoca, como de costumbre, porque se siente amo cuando no es más que un simple empleado de la comunidad.



