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Por Félix Cortés Camarillo

Viendo a mi madre remendar algunos pantalones rotos, o alargar la bastilla de una falda que se había quedado corta al crecimiento de las piernas de mis hermanas,descubrí la primera asombrosa manifestación del ingenio humano. La máquina de coser Singer contenía, bajo  la tapa deslizable en acero lustroso, el maravilloso mecanismo que iba y regresaba horizntalmente en sincronía con la aguja que subía y bajaba igual, para crear así la magia del tejido redescubierta por el hombre de la edad moderna, la puntada.

Muchos años después, en mi primer periódico, me encontré con la fascinación del linotipo y decidí que esa era la más prodigiosa máquina que el cerebro humano podía inventar, sin importar que luego habían de venir otros asombros, en tierra mar, aire o ahora espacio exterior.El linotipo es el señor de la creación. 

Y no les voy a descubrir sus recónditos secretos, desde la grulla que recoge con su brazo los moldes de letras ya usadas, para subirlas a un triangular distribuidor a esperar el tobogán de acero que les iba formando abajo para esperar su turno que manda el teclado del linotipista, para ser bañadas en plomo y salir del oro lado en las líneas que habrán de leerse.Resulta que la búsqueda de los productos del ingenio humano es un vade retro -échate pa´tras, diríamos hoy ante portentos de la mano humana que han afectado a su cerebro.

No cabe duda de que la maza y sus derivados -que fueron ganando agudeza en sus filos rápidamente-ocuparían el primer lugar de la lista, así como los instrumentos aguzados, que empuñados o lanzados tenían el mismo efecto mortal. Pero esa ecuación simple no nos deja abandonar la idea de que los instrumentos primitivos necesariamente estaban al servicio de la guerra y de la caza. No escondían un enigma del pensamiento.

Y en eso, seguramente en algún rincón de la ventosa Papúa de Nueva Guinea, surge el bumerang. Que significa mucho más que un proyectil aerodinámico que va, golpea a la presa, y regresa al cazador.En ese ir y venir de la lasca de madera pulida hay toda una lección de filosofía, la esencia de la dialéctica.

Todo lo que se va, regresa, dice el bumerang. Cualquier tiene consecuencias en su retorno. Y, finalmente, la intención original del lance muta y deviene su contrario.

Tomemos el circo que nos está obsequiando el segundo piso del cuatrote con la participación de los numerosos asesores de la señora presidente con A de mujer.

Hasta hace muy poco tiempo, pocos mexicanos, fuera de los políticos profesionales, podían responder a la pregunta de ¿quién es Marú Campos? Gracias a la obsesión funesta de lincharla por parte de la presidencia de la República, esa muchacha gobernadora del estado de Chihuahua se ha convertido en un personaje de primer nivel en la política nacional. No falta quien esté a punto de sugerirla como candidata a la presidencia cuando se vaya doña Claudia.

De forma similar, debo confesar que soy un asiduo televidente desde que recuerdo, y no me queda duda de que, en sus diferentes modalidades, Televisión Azteca no ha podido nunca superar un distante segundo puesto en la escala  de las preferencias del televidente, salvo muy ocasionales garbanzos de a libra. 

Sin embargo y sin vergüenza me atrevo a decir, sin fundamento estadístico, que la invitación de la señora presidente con A de mujer a que los mexicanos no viéramos televisión Azteca (ella dice que fue sólo una opinión) ha tenido la consecuencia de subir los ratings de la mencionada emisora.

Así es la vida; por eso se recomienda no escupir al cielo. Porque todo lo que va, viene.Es la ley del bumerang.

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): 

felixcortescama@gmail.com

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Vía / Autor:

// Félix Cortés Camarillo

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Autor: lostubos
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