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Egresados de escuelas náuticas enfrentan falta de oportunidades laborales en México

Los jóvenes egresados de las escuelas náuticas mercantes no encuentran dónde embarcarse. Detrás de los uniformes blancos y la retórica patriótica crece una generación formada para navegar en una industria que ya no tiene espacio para ellos; publica MILENIO.

Cada año, de las escuelas náuticas de Tampico, Veracruz y Mazatlán se gradúan cientos de nuevos marinos.

“Sin embargo, se volvieron fábricas de desempleados. No hay flota suficiente y las oportunidades son cada vez más escasas”, afirma Hugo Sergio Gómez Smith, especialista del sector marítimo-portuario.

“Pasan cuatro años internados, con disciplina naval y formación técnica para convertirse en oficiales de máquinas o de navegación, pero afuera encuentran un mercado reducido y en contracción”.

Marina hace oficial cambio de Escuela Náutica de Tampico a Universidad

Una formación que ya no garantiza empleo

La matrícula siguió creciendo mientras el mercado laboral se reducía. Familias enteras continúan endeudándose para sostener una carrera que, en muchos casos, ya no garantiza siquiera la posibilidad de subir a un barco.

“Y el nivel académico es bajísimo; seguimos preparando marinos para el siglo XX”, advierte.

La educación náutica mexicana sigue formando perfiles para una industria que cambió radicalmente, insiste.

“La automatización, la logística internacional y la digitalización transformaron la navegación moderna, pero los planes de estudio avanzan más lento que el mercado global”.

El también exprofesor de escuelas náuticas advierte problemas estructurales en las instituciones: bajos salarios para los docentes, ausencia de investigación académica, infraestructura rezagada y un sistema de internado obsoleto.

“Un profesor ahí gana menos que un maestro de primaria”, asevera.

Escuela Náutica de Tampico. | Foto: Yazmín Sánchez

Rezago académico y falta de prácticas

Sostiene además que no existe un verdadero barco escuela para la formación práctica de los estudiantes, pues el que había fue vendido en 2004, pese a que, asegura, todavía podía operar.

El buque Cuauhtémoc, añade, no está orientado a las necesidades técnicas de la marina mercante moderna y cumple principalmente funciones diplomáticas.

“Al marino mercante no le sirve de nada aprender a velear, pero el problema aquí obliga más bien a replantear todo el modelo educativo de los futuros oficiales, pues dejó de responder a la realidad actual de la industria”.

El contraste, dice Gómez Smith, es cada vez más evidente: en un país rodeado de mares y con vocación comercial estratégica, la marina mercante enfrenta una crisis laboral y educativa silenciosa.

“Ya no existe el mismo mar laboral de hace dos o tres décadas”.

Hoy, en cambio, barcos amarrados, empresas con deudas y marinos desempleados o con meses sin cobrar forman parte del panorama cotidiano.

Explica que dentro de un barco mercante apenas 5 por ciento corresponde a oficiales —capitanes, pilotos o ingenieros navales—, es decir, los perfiles que realmente requieren estudios especializados en escuelas náuticas. El resto de la tripulación realiza labores operativas que no necesariamente demandan cuatro años de internado ni una formación tan costosa.

Escuela Náutica de Tampico. | Foto: Yazmín Sánchez

La crisis alcanza a los principales polos marítimos

El especialista destaca que en polos marítimos como Ciudad del Carmen, Campeche, la crisis se ha agudizado, lo que obliga, afirma, a discutir el futuro real de la formación marítima en México.

“La pregunta de fondo es qué tipo de marina mercante se está construyendo y para qué mercado laboral se están formando los nuevos oficiales”.

Gómez Smith propone una transformación profunda de las carreras hacia áreas como logística internacional, administración portuaria, tecnología marítima e innovación naval, que permitan a los egresados tener alternativas fuera del embarque tradicional.

“Estamos ante una nueva era que demanda un nuevo tipo de profesionales. Yo di 10 años clases en escuela náutica y creo que el nuevo marino mercante tiene que ser una persona multicultural, que domine muy bien todas las tecnologías que se están adoptando en los buques”, concluye Hugo Gómez.

Hugo Sergio Gómez Smith, especialista del sector marítimo-portuario.

Ante la falta de oportunidades, se tienen que ir hasta Dubái

El capitán de altura Jorge Mora Cházaro, integrante de una familia ligada históricamente al mar, sostiene que la crisis laboral ha llegado a tal punto que algunos egresados de escuelas náuticas mexicanas encuentran más oportunidades en Medio Oriente que en su propio país.

Es el caso de un sobrino suyo que nació y estudió en Tampico, pero que ante la falta de oportunidades en México terminó trabajando en Dubái, uno de los principales centros marítimos y logísticos del Golfo Pérsico.

“El panorama laboral cambió completamente con los años. Cuando nosotros egresamos existían grandes compañías como Transportación Marítima Mexicana y Pemex que nos daban trabajo al salir de la escuela. Además, la carrera duraba tres años y uno se titulaba como oficial. Hoy son cuatro años de formación más otro de prácticas”.

Sobreoferta de egresados y menos plazas

Actualmente ya no existe el mercado laboral de antes, pero paradójicamente la matrícula creció de manera importante, afirma. Hay una sobreoferta de egresados, pero cada vez menos demanda de personal marítimo.

Muchos alumnos ni siquiera encuentran espacios para realizar sus prácticas y, al concluir sus estudios, tampoco logran colocarse.

“En Ciudad del Carmen hubo durante años mucho empleo vinculado a plataformas marítimas, pero la crisis de Pemex terminó golpeando también al sector y las oportunidades laborales se desplomaron. Hoy no es un buen momento para la marina mercante y se necesita que el gobierno rescate la industria”.

Mora Cházaro recuerda que la marina de altura nunca volvió a recuperar el auge de los tiempos de Transportación Marítima Mexicana, cuando la empresa contaba con una gran flota y navegar por el mundo representaba una verdadera carrera profesional para los marinos del país.

“La pequeña luz de esperanza es encontrar oportunidades fuera del país. Por eso tengo dos sobrinos trabajando en el extranjero; uno de ellos en Dubái, donde logró colocarse en plataformas offshore. También hay posibilidades en algunos países de África”, agrega.

Llamado al secretario de Marina

En una carta firmada el año pasado por el entonces director de la Escuela Náutica Mercante de Mazatlán, Alejandro Camacho Arteaga, y enviada al secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, se expone la urgente necesidad de rescatar la educación náutica en México.

“Dejamos caer a las escuelas náuticas”, expresa el capitán, quien es egresado de la Escuela Náutica de Tampico como ingeniero mecánico naval y cuenta con maestrías y doctorados.

En la parte final de la ceremonia hubo un desfile encabezado por el personal de la Escuela Náutica Mercante al ritmo de la Banda Municipal porteña.

Reclaman rescate institucional

En su escrito solicitaba la intervención del secretario para rescatar la educación náutica y fortalecer los ambientes de enseñanza-aprendizaje. También pedía que el fideicomiso de la Universidad Marítima Portuaria dejara de ser un coto de intereses personales y de grupo.

Además, reiteraba la necesidad de adquirir un barco y brindar mantenimiento preventivo y correctivo a la institución que entonces encabezaba.

Comenta que contaban con 26 plazas cuyos salarios estaban por debajo del mínimo y que contratar las 11 vacantes restantes bajo esas condiciones habría sido violatorio de la ley.

Destaca que enfrentaban limitaciones económicas para actualizar los programas de estudio.

“Las últimas actualizaciones que se hicieron solo fueron de formato, no de fondo; los temas siguen siendo repetitivos y en algunos casos obsoletos”.

El hoy exdirector propuso en su momento incluir el manejo de emociones para docentes y alumnos.

“Se necesita urgentemente la profesionalización de la educación náutica, ya que no existe un perfil educativo para la designación de autoridades escolares. Los puestos directivos son asignados con base en trayectorias profesionales en los barcos o, en el peor de los casos, por familiares, amistades o pagos de favores”.

Dijo desconocer la actualización del reglamento de escuelas náuticas, ya que no le fue compartido y, en su elaboración, no intervino ningún asesor pedagógico, psicólogo o especialista en derechos humanos.

La droga fue localizada por la Semar mientras flotaba en el océano. | Foto: SSPC

Origen, historia y significado del Día de la Marina

En puertos como Tampico y Veracruz, el Día de la Marina tiene un significado especial por su profunda tradición marítima y por el papel histórico que estas ciudades desempeñaron durante la guerra.

Esta fecha conmemora no solo a la Armada de México, sino también a la Marina Mercante, a los pescadores, pilotos de puerto, trabajadores navales y a todos quienes han dedicado su vida al mar.

El origen de la conmemoración

Su origen está profundamente relacionado con la nacionalización de las tripulaciones mexicanas y con los acontecimientos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando varios buques petroleros mexicanos fueron atacados en aguas del Golfo de México.

La historia comienza oficialmente el 1 de junio de 1917, cuando zarparon por primera vez buques mexicanos tripulados completamente por marinos nacionales. Esto fue posible gracias al Artículo 32 de la Constitución, creado para fortalecer la soberanía marítima del país y garantizar que la navegación y el comercio marítimo estuvieran en manos mexicanas.

En aquellos años, gran parte de las embarcaciones mexicanas eran manejadas por tripulaciones extranjeras, principalmente debido a la falta de personal marítimo capacitado en el país.

La nueva disposición representó un gran esfuerzo para formar marinos mexicanos y consolidar una marina mercante nacional. Entre los capitanes destacados de aquella época estaba Luis Gonzaga Priego González, cuyo nombre sería reconocido al imponerse a escuelas navales como la ubicada en Tampico, Tamaulipas.

Evento del Día de la Marina en Ciudad de México (Foto: Alma Paola Wong)

La Segunda Guerra Mundial y los ataques a buques mexicanos

Sin embargo, aunque el 1 de junio era una fecha histórica de gran importancia para el sector marítimo, durante varios años pasó casi desapercibida.

Fue hasta la década de 1940, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando adquirió un profundo significado patriótico y nacional.

Durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, México atravesaba momentos decisivos debido al conflicto mundial. En aquel tiempo, el petróleo mexicano era fundamental para abastecer a los aliados, especialmente a Estados Unidos.

Numerosos buques petroleros salían desde puertos del Golfo de México, como Tampico-Madero y otras terminales, con destino a refinerías y puertos de la costa este estadounidense.

Los barcos mexicanos navegaban en condiciones extremadamente difíciles. Eran naves antiguas, muchas de vapor, lentas y poco equipadas para enfrentar una guerra naval.

Las condiciones de vida de los tripulantes eran muy duras: camarotes saturados, altas temperaturas provocadas por las máquinas de vapor y jornadas agotadoras. Muchos marinos trabajaban prácticamente sin protección y soportaban ruidos tan intensos en las salas de máquinas que, con el tiempo, algunos perdían la audición.

A pesar de estas dificultades, los marinos mexicanos continuaron navegando para mantener el suministro de petróleo.

Fue entonces cuando varios buques nacionales fueron atacados en el Golfo de México por submarinos alemanes. Entre las embarcaciones afectadas destacaron el Potrero del Llano, el Faja de Oro, el Amatlán y otras más que se convirtieron en símbolo del sacrificio marítimo nacional.

Autoridades federales conmemoraron el Día de la Marina Nacional desde Ciudad Madero Tamaulipas. | Juan Carlos Bautista
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El nacimiento del Día de la Marina

Los ataques causaron indignación en todo el país. Muchos marinos murieron durante los hundimientos y, paradójicamente, la mayoría de las víctimas pertenecían a la marina mercante y no a la militar.

Los funerales y homenajes realizados en puertos como Tampico marcaron profundamente la memoria de las comunidades marítimas.

El gobierno decidió reorganizar y fortalecer la estructura marítima nacional. En 1941 fue creada la Secretaría de Marina, separándose del antiguo Departamento de Marina.

El primer titular fue el general Heriberto Jara, figura histórica de la Revolución Mexicana. Aunque era militar del Ejército y no marino de carrera, encabezó la formación institucional de la Marina moderna mexicana.

Como reconocimiento al esfuerzo y sacrificio de los marinos mexicanos, el gobierno instituyó oficialmente el 1 de junio como Día de la Marina Nacional.

La fecha retomaba el simbolismo histórico de 1917, cuando los buques mexicanos zarparon por primera vez con tripulaciones nacionales, y además servía para honrar a quienes habían perdido la vida en el mar durante la guerra.

Imagen portada: MILENIO

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor:

// Staff

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Autor: lostubos
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