La “ultraderecha” estadunidense (también conocida como Far-Right o Radical Right) no es un bloque monolítico sino un ecosistema fragmentado y diverso de ideologías en el extremo del espectro conservador, desde los supremacistas blancos —como los neonazis y skinheads—, los antimigrantes, los antigobierno, los intervencionistas, los milicianos, los antiaborto, entre otros; publica MILENIO.
El Panorama de la Extrema Derecha de Estados Unidos elaborado por Mark Pitcavage para el Programa de Extremismo de la Universidad George Washington, observa por ejemplo que el movimiento antimigrante, impulsado en gran medida por John Tanton, ha evolucionado para explotar y amplificar los sentimientos en Estados Unidos contra los extranjeros que desean vivir en el país.
Entre las figuras visibles de la ultraderecha figura Nick Fuentes. La Liga Antidifamación (ADL, por su sigla en inglés) lo describe como un líder supremacista blanco que ha intentado construir una alternativa nacionalista dentro del espacio político republicano.
Otra figura recurrente es Richard Spencer, asociado con la llamada alt-right, o derecha alternativa, y con el nacionalismo blanco. Dentro del ecosistema mediático de derecha, suelen mencionarse a Tucker Carlson, Steve Bannon y Alex Jones.
En el Congreso, legisladores republicanos y figuras de la derecha dura apoyan causas una intervención militar contra los cárteles de narcotráfico y han apoyado línea dura contra políticos ligados a los capos de la droga.
El senador Chuck Grassley, copresidente del Comité del Senado sobre Control Internacional de Narcóticos, publicó en 2023 un informe queanaliza el papel de las agencias federales estadunidenses en la supervisión de los recursos destinados a México para combatir el comercio ilegal de droga y el crimen organizado.
El informe concluyó que los funcionarios estadunidenses ignoran pruebas de corrupción generalizada en el gobierno mexicano, permitiendo quefuncionarios corruptos del país latinoamericano utilicen recursos para impulsar las actividades de los cárteles.
Otro de los nombres centrales es Dan Crenshaw, congresista republicano por Texas, quien la semana pasada perdió un intento de reelección y quien impulsó junto con otros legisladores una autorización para usar la fuerza contra cárteles mexicanos vinculados al tráfico de fentanilo.
Otra voz es Greg Steube, también congresista republicano pero por Florida. Sostiene que el gobierno mexicano no ha tenido la capacidad o la voluntad para desmantelar a estas organizaciones por lo que plantea una respuesta directa de Estados Unidos.
En esa misma línea los medios ubican a Mike Waltz, excongresista republicano y actual embajador de Estados Unidos en la ONU.
Waltz respaldó iniciativas para autorizar operaciones militares contra cárteles involucrados en el tráfico de drogas
El propio presidente Donald Trump ha colocado este tema en el centro de su agenda de seguridad. Su nueva administración designó a varioscárteles como organizaciones terroristas extranjeras, ordenó al Pentágono preparar opciones para posibles acciones militares contra cárteles y ofreció a México ayuda para desmantelarlos, además de pedir la extradición de políticos acusados de complicidad con el narco.
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