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Estoy borracho, les gritaba…

Por Félix Cortés Camarillo

No nos queda en la edad adulta, porque no tengo duda de que los jóvenes no leen lo que nos les aparezca magicamente, como dice la canción, en la palma de su mano, no nos queda jugar a las pudibundeces de la escuela madrileña de Juan Valera o Rafael Pérez y Pérez.

Bastante peores escandalitos hemos visto en la tele, más intensos e divertidos que el astracán de los diputados Carlos Gutiérrez, del PRI y Arturo Ávila, de Morena, el otro día en el patio de su cámara, pomposamente llamado Patio del Federalismo. Voy,voy.

Antes de que los rusos con sus tanques obligaran a los ucranios a defenderse de una guerra que iba durar dos semanas, en 2010, los legisladores ucranios se dieron bien y bonito de madrazos en su parlamento, sin parlar mucho.

El asunto tiene tradición que se nos olvida: en el año 44 antes de nuestra era, Julio César fue apuñalado cuando entraba al senado romano por sus propios contlapaches, aunque todo el mérito escénico se lo ha llevado Bruto. 

Desde entonces, en casi todos los parlamentos del mundo, coreanos y turcos, albanos y gringos, alemanes y checos (en Praga defenestran), japoneses y griegos, israelíes y rusos se han dado de trompadas con entusiasmo y se han lanzado en esa tierra santa que debe ser el parlamento, de todo. Simbólicamente, como monedas o  billetes; pero donde sí duele palos, sillas, huevos y el equivalente en cada lengua a la mentada de madre, han cruzado el espacio  antes que los puñetes.

Esos sí son machos. Aquí, puras imitaciones.

Un criado de Gerardo Fernández Noroña se fue a poner tras bambalinas un collarín, porque había caído -ante las cámaras de las otras, claro- a causa de un empujón, que yo no ví, y que dicen le dio Alejandro Moreno, el jefazo del PRI.

Precisamente la trifulca del otro día que escandalizó a todos los comentaristas por la falta de civismo y compostura de nuestros “representantes populares”, tuvo como pieza central de la amistosa charla que los morenos tienen como tarea en esta temporada para desacreditar -como si crédito tuviese- al famoso Alito.

En la más alta tribuna del país, como dicen los cursis, a Alito le tupieron (verbalmente)  por su enriquecimiento ilícito y por haber ido a chillar a Washington denunciando el narcogobierno que tenemos. La consigna es llamarle, como dice el libreto dictado desde Palenque, traidor a la Patria. Y nos vemos a la salida.

Como en la primaria, a la salida “se vieron” los diputados Ávila y Guitérrez. Pero nada más se vieron. Un pinche empujoncito en el hombro y puras habladas. De aquí para allá uno le dijo “porro” y golpeador al otro. De regreso Gutiérrez le nombró narcopolítico, y le sacó los percudidos trapitos al sol de Ávila, como vendedor de armas favorecido del Ejército. Ávila después aclaró que nada más les vende yipes, camiones, tanquetas y otros vehículos a los soldados para salvar a la Patria. A cambio le dijo a Gutiérrez sobrino de no sé quién. 

Ni siquiera con la madre se metieron, lo que es el colmo del abandono a la estirpe mexicana. Creo que se sacaron la lengua.

Para eso me gustaban, mercachifles vestidos de representantes de los mexicanos. Pero ya dudo: tal vez son dignos representantes nuestros. En un descuido somos como ellos, en el alarde, el grito y el sombrerazo que nunca llega a las manos. En los viejos tiempos nos dirían maricones.

Porque estoy cierto de que todo lo que los diputados se dijeron adentro y afuera del recinto parlamentario, todo y todos, es verdad.

Y se quedaron cortos.

En los buenos tiempos parlamentarios de México, Marco Rascón llevó a su curul una máscara de cabeza de marrano y se la puso frente a Zedillo, en 1966. 

No se sientan aludidos. O, si les queda el saco…

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Debo reconocer el empeño del gobierno de México en enviar apoyo humano y suministros materiales para los damnificados de Colombia por su temblor.

No se debe esperar menos de un pueblo que tiene callo en esto de los desastres sísmicos.

La señora presidente con A de mujer, como si fuera jugadora de dominó, “pasó” al desdén del recién inaugurado presidente De la Espriella, que en un inicio no dejaba entrar a los rescatistas mexicanos.

Aparentemente, apoyo y ayuda están ya en Calí y otros sitios. 

Como debe enorgullecer a un pueblo noble.

felixcortescama@gmail.com

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Vía / Autor:

// Félix Cortés Camarillo

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Autor: lostubos
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