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Por Félix Cortés Camarillo

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, en el conteo del moderno sistema de boletas electrónicas las ha ganado Luis Inazio Lula Da Silva, actual presidente, con un porcentaje del padrón a su favor del 51.75% frente al 49.24 de Flávio Bolsanaro.En números gruesos, 64 millones 136 mil votos frente a 59 millones 753 mil. El 5 de enero Lula volverá a tomar posesión.

No es una gran diferencia. Si alguien quería una imagen de un país radicalmente dividido, aquí la tiene. 

Ahora, aún oficial y definitivo, el resultado todavía no es realidad del todo. El derrotado puede acudir todavía al Tribunal Superior Federal para anular las elecciones por cualquiera de las salidas legales. O emprender otras acciones en estas históricas elecciones. Y hay barruntos de tormenta más violenta; no hay que descartar nada.

A la natural confusión de los resultados tan cerrados, se añade que, de todas las casillas que debieron haber cerrado a las cinco de la tarde, hora de Brasil, algunas prolongaron su horario dos horas más, por orden de un juez del Superior, y a solicitud de ambos candidatos. Las torrenciales lluvias recientes en todo el país hicieron muy difícil el transporte de los votantes. 

Hasta el mediodía de ayer domingo, cualquier pronóstico de triunfo para Luis Inazio Lula Da Silva o Flávio Bolsonaro hubiese podido ser certero.Después de todo, en la primera vuelta, ganada por Bolsonaro, el margen de victoria fue como ayer, de apenas dos puntos porcentuales; de un padrón de ciento cincuenta y ocho millones, setecientos cuarenta y cinco mil 463 ciudadanos. De los cuales 20 millones se abstuvieron en la primera vuelta.

En Brasil, el país más grande y poblado de América Latina, votar es obligatorio para las personas entre 18 y 69 años, alfabetizadas; para los jóvenes entre 16 y 17 es opcional, así como para los mayores de 70 y los analfabetas. Pero la multa para los que no cumplan con el voto obligatorio equivale a unos 15 pesos mexicanos  y depende de la condición social del delincuente. 

No solamente el resultado, sino todo el entorno nacional y mundial en que se da, hace excepcionalmente importante esta votación. Por lo pronto, el gradual y reciente giro de los regímenes electos en el continente pudo afectar de manera importante el resultado. Una victoria de Bolsonaro en la primera economía del subcontinente, seguido por México, dejaría a doña Claudia Scheinbaum aislada en su supuesto izquierdismo en Latinoamerica: sólo le acompañarían Cuba y Nicaragua, en diferentes tonalidades. Con lo de ayer, Lula sigue siendo su único comensal valioso en esta cena de negros. Ahora me explico. 

Tres fueron los pilares de la propuesta Bolsonaro, que representa a la derecha: lucha radical contra el crimen, recorte (tijeretazo) a la inversión pública, unida a la tolerancia a la de-forestación de la Amazonia, y una estrecha cercanía con los gobiernos de Los Estados Unidos e Israel. Lula, el izquierdoso, prometió extender sus programas de beneficencia social -como los del cuatrote, a ver de donde saca los reales- mientras se sigue una política defensora del medio ambiente y una política exterior multilateral. En este último rubro, los simplistas han definido la diferencia, no sin razón, como una tendencia a mejores relaciones con China que con los Estados Unidos, en caso de Lula.

Otro actor primordial en estas elecciones es la religión. Sin ser exclusivamente católico, en Brasil los evangélicos son minoría, y a ella pertenece Bolsonaro. Lula es un católico públicamente ferviente, y amparado  por la Virgen de Aparecida, el equivalente a la guadalupana nuestra.

En todo este lío hay que mencionar que el padre de Flávio Bolsonaro purga más de 27 años de condena, en prisión domiciliaria, por su intento de golpe de estado en contra de Lula. Donald Trump ha puesto como condición para quitar sus famosos aranceles a Brasil la liberación de Jair Bolsonaro.

Todos estos elementos conducen a un proceso confuso, si bien limpio, poco sólido, fruto de una sociedad radicalizada, en blanco y negro. Así nos hemos conducido en este subcontinente. El de la confusão brasilera.

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Un poco más al norte, las elecciones también andan muy inquietas. 

El importantísimo estado de Texas puede cambiar de gobernador en las elecciones del 3 de noviembre. Greg Abott, republicano y anti migración puede perder su silla ante Gina Hinojosa, mujer, hija de inmigrantes mexicanos, y demócrata.

Además, considerando la tendencia en los votos a la Casa de Representantes -diputados, hombre- todo indica en que Donald Trump sufrirá un fuerte golpe.

felixcortescama@gmail.com

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// Félix Cortés Camarillo

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Autor: lostubos
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