Noticias en Monterrey

Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

El Fisgón y secuaces contra Gramsci (o cómo el Principio de la Zanahoria Transnacional se comió a la Transformación)

Por María Beasain //  IAQuemada

Había una vez, al fondo del corral 4 T, una hermosa granja donde el 5 por ciento de los animales se la pasaba firmando decretos solemnes sobre la “Cuarta Transformación del Establo”. En teoría, el lema sagrado era: “Todos los animales somos iguales, pero algunos son más iguales que otros, sobre todo si vienen con credencial del viejo régimen prianista en la mano derecha y una chequera en la izquierda”.

Resulta que los cerdos intelectuales del Instituto de Formación Política publicaron un folleto digno de la mejor literatura orwelliana. En él, con una ternura burocrática conmovedora, exigen a los burros, a las gallinas y a los patos que “cierren filas”. ¿Contra quién? Ah, contra la temible guerra cognitiva de la ultraderecha, esa criatura mítica que acecha en las esquinas. ¡Te la bañaste, Fisgón!

Wey, desde el punto de vista del marxismo más retorcido, el folleto es una joya del reduccionismo y el verticalismo: si un borrego se atreve a balar pidiendo autonomía sindical o preguntando por qué los megaproyectos del establo desplazan a las comunidades originarias, los cerdos no tardan en tildarlo de “traidor a la patria”, “infiltrado del Imperio” o, peor aún, de tener faltas de ortografía ideológica.

Aquí es donde entra el viejo Antonio Gramsci a tirarse de los pelos desde su tumba. Para Gramsci, el partido debía ser el Moderno Príncipe, el gran educador de las masas, un faro de conciencia crítica. Pero en este corral, el Moderno Príncipe se convirtió en una máquina de fotocopias de propaganda institucional de los chayoteros alabando a los dos napoleones, AMLO y Claudia.

La “formación política” ya no busca elevar la conciencia de los oprimidos, sino inocularles un inofensivo conformismo pasivo, recordándoles que criticar a la élite gobernante de Andy, Mara Lezama, Ulloa, Octavio, Marina del Pilar, Rocha Moya, Inzunza, Adán Augusto, Américo, Luisa María, Ernestina… es un pecado capital equivalente a morderle la mano al granjero que reparte las migajas del presupuesto.

Pero lo más desopilante de esta fábula no es el dogma de la obediencia ciega, sino el casting de la fauna reciente. Como bien analizan las sagradas escrituras del instituto cuando se preguntan con candidez cínica: ¿qué tanto daña al movimiento tener en sus filas a políticos que militaron en otras formaciones?, ¿acaso no le suma quitarle cuadros a la oposición y tenerlos combatiendo en nuestras filas y no en las del enemigo? ¡Una genialidad táctica! Bajo esa lógica, invitar al zorro del PRIAN y del Partido Verde a cuidar el gallinero no es una contradicción, sino un triunfo estratégico porque, total, ahora el zorro mastica tofu bajo las bendiciones de la congruencia moral.

Bajo la coartada de construir un “frente amplísimo contra la hidra capitalista”, las puertas del corral se abrieron de par en par para recibir con honores de héroes fundadores a una legión de especímenes que hasta ayer mismo pastaban en los potreros de enfrente. Nomás vean las 17 candidaturas a las gubernaturas y sus corcholatas.

Los corderos de base miran perplejos cómo sus antiguos verdugos prianistas ahora ocupan las primeras filas del banquete, aplaudiendo con más fuerza que nadie la “soberanía nacional”. El ejército de ovejas dóciles aplaude disciplinadamente al lobo que se metió al redil —guiado, como diría Alejandro Magno citado en el propio folleto, por leones ilustrados—, convencidas de que el canino ha sufrido una epifanía democrática y ya no busca esquilmar al rebaño, sino unirse a su causa. ¡Alabadas sean Santa Ariadna y Santa Citlalli! ¡Benditas sean entre todas las traidoras!

Al final, la gran transformación prometida a las bases populares se redujo a un simple trámite notarial: transferir la soberanía del pueblo organizado a la tecnocracia partidista, bajo el dogma de que «lo central es siempre el proyecto» y que quién ocupa el cargo es un detalle menor mientras obedezca al Gran Pastor. ¿Para qué gastar pólvora en autogestión comunitaria, control obrero o ruptura con el orden burgués, si se puede confiar toda la justicia social en un tránsfuga con maestría en el extranjero que promete resolver el capitalismo global firmando convenios con corporaciones transnacionales y aplaudiendo en bloque?

Mientras tanto, en el fondo del establo, las ovejas originales siguen esperando que algún día el “ejército de leones” se acuerde de que la hierba prometida era para todos, y no solo para los recién llegados con hambre de presupuesto. Literal. ¿Una carnita asada o qué?

Imagen portada: Inteligencia artificial (IA)

Fuente:

// Medios / IAQuemada / HeyGen

Vía / Autor:

// Staff

Etiquetas:

Compartir:

Autor: lostubos
Ver Más