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Por Mike Pérez

“Ya tengo 75 años, y cada vez el plazo se va acortando, y lo que hace 50 años parecía infinito, en este momento la vida se ha encargado de recordarme que es absolutamente finito y muy delicado”.

Nos dice Serrat que, a sus montones de años, aún continúa cantando, tocando y haciendo caminos sobre la mar.

El gusto fue de todos los que tuvimos la oportunidad de estar en esa maravillosa noche del jueves 21 de febrero en el Auditorio del Pabellón M que se llenó de recuerdos con tan magistral concierto llamado: “Mediterráneo, Da Capo”, de uno de los cantantes españoles más importantes de todos los tiempos, el Nano, Joan Manuel Serrat, con su taburete rojo del Bocaccio barcelonés, actuó con un sexteto, liderado a izquierda por su escudero de mil batallas Ricard Miralles (piano) y a su derecha por Josep Mas Kitflus (teclados), David Palau (guitarra), Vicente Climent (batería), Tomás Merlo (bajo) y Uxia Amargós (violín).

Cada uno en una autonomía sincronizada, con ese espacio para el lucimiento y una delicadeza extrema a la hora de acompañar el liderazgo de Serrat.

Ya con 75 años, afronta esta gira con un sabor a despedida, porque a esas edades ya no sabes cuánto te aguantará el físico para seguir encima de un escenario.

“No se preocupen, si llego bien al cincuenta aniversario, lo celebramos otra vez y no pasa nada”, nos dice Serrat hablando de que en el 2021 es cuando en realidad el disco de “Mediterráneo” cumpliría los 50 años desde su publicación allá por 1971, y no es mala idea la del Nano.

Serrat juega también con la broma (macabra, pero oportuna) de que en 1971 pidió que le enterrasen en el Mediterráneo y ahora parece que es el mar a quien tendremos que enterrar nosotros, y lo hace patente cuando nos interpreta en catalán la canción “Plany al mar” (“Llanto al Mar”) su denuncia sobre la situación del Mediterráneo, degradado por la contaminación, la acumulación de plásticos y los cadáveres de las pateras, seguido por la canción de Charles Trenet (compositor y cantante Francés) “La Mer” cantado en magnífico francés.

“Mediterráneo de Cabo a Rabo” (así lo llamaría yo), fue un concierto lleno de nostalgia, magia y sobre todo de un sabor exquisito y fino, con un toque muy magistral de los arreglos musicales de ese gran maestro Ricard Miralles e, insisto, un taburete tapizado de rojo que perteneció a “Bocaccio”, local emblemático de Barcelona donde se reunía la gauche divine (izquierda exquisita, para entendernos…).

El disco de “Mediterráneo” transita por una travesía intemporal de las joyas que sobreviven sin artificios y adecuadas al pálpito de la memoria y al salitre de la emoción. Esa noche lo cantó Serrat entero: las 10 joyas para comenzar, en delicado desorden con respecto al del disco.

“No lo había hecho nunca así, quería darme el gusto”, dijo Serrat en una entrevista previa al concierto, y lo cumplió consigo y con el respetable que casi llenamos tan gran Pabellón M el Huevitorío, así lo nombró Serrat esa noche.

Nada más comenzar, tras ese bello himno a su patria de agua, navegó su “Barquito de papel”, casi a trío, entre él, Miralles y el violín de Uxia Amargós construyendo una obra de arte que nos daba cuenta de la calidad a disfrutar a lo largo de las dos horas que iba a durar el concierto.

Luego el escenario se disfrazó de oscura contundencia para rememorar el trágico poder de “Pueblo blanco” canción que lloré a flor de piel (lo confieso ante ustedes), mientras el público aplaudía cada estrofa, afectados por su efecto atávico y Serrat lo entonó con la rabia debida antes de pasar a marcarse un vals con “Tío Alberto” y comenzar su recorrido romántico con “La mujer que yo quiero” y “Lucía”,  así mismo un rincón apartado para “Aquellas pequeñas cosas” y de vuelta a “Mediterráneo” para cerrar la primera hora.

La dupla de Ricard Miralles, tras dos horas de concierto, que gritaba más con voz femenina (predominaban las mujeres de mediana edad, ¡ups!), no aceptó que aquello se acabara. Hubo un encore, y otro encore, y un tercer encore con canciones tan inconmensurables que, con “Fiesta” (como debe de ser), puso fin a una noche memorable para los que pudimos acudir a tan mágico concierto.

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Vía / Autor:

Mike Pérez

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Autor: stafflostubos
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