Por José Jaime Ruiz

Revisé los medios de Monterrey y pocos destacaron en sus notas la actuación del titular de la Oficina Ejecutiva del Gobierno de Nuevo León y representante ante la federación en la Ciudad de México, Waldo Fernández, en la consecución de recursos para la presa Libertad en el estado. Creo que sólo Milenio y Red Crucero pusieron énfasis en el tema en sus columnas.

El agua para Monterrey, por su demografía y geografía, es fundamental. Tan es así, que en un negocio redondo entre Higa, Enrique Peña Nieto, los abusadores del fracking y Rodrigo Medina de la Cruz, intentaron llevarla desde el río Pánuco.

Ayer la Comisión Nacional del Agua entregó la concesión por 21 millones de metros cúbicos para la realización de la presa Libertad, tal vez el único legado que deje (si es que no se “aprovecha” de terrenos aledaños para un detonante turístico) el gobernador Jaime Rodríguez Calderón.

Las presas en Nuevo León, quien las promueve y construye desde el gobierno estatal, son una insignia. Si el Bronco termina en su mandato la presa, su nombre se inscribirá al lado de Raúl Rangel Frías-Eduardo Livas (presa La Boca, “Rodrigo Gómez”, desarrollo estabilizador), Alfonso Martínez Domínguez (presa Cerro Prieto), Sócrates Rizzo (El Cuchillo, aunque perdió la guerra del agua con Ernesto Zedillo y el gobierno de Tamaulipas).

El ingreso de Waldo al gobierno del Bronco ha oxigenado la administración pública de Nuevo León. El mismo gobernador lo reconoce. ¿Les dará tiempo para rehacer el camino? No lo sé. El Bronco ha cometido una sarta de errores. Y las asignaturas son pocas, pero de enorme peso: contaminación, seguridad, movilidad, corrupción, impunidad… y lo que se acumule.

Por lo pronto, Rodríguez Calderón y Waldo Fernández avanzaron en la cuestión hídrica. Y el Bronco le dio un categórico espaldarazo a Waldo con el acceso al agua:

“También quiero reconocer el trabajo y la conducción de todo este proceso ha hecho Waldo Fernández, (que es) el que coordina los esfuerzos al interior del gobierno con la relación con el gobierno federal porque precisamente sin tu trabajo, sin tu apoyo, evidentemente navegábamos en un océano allá en el centro. De repente íbamos con una lanchita de puros remos y nos regresábamos con los  puros remos. Muchas gracias Waldo por todo este esfuerzo.”

Waldo Fernández destrabó en pocos meses lo que estaba trabado durante años. Se acabó el negociazo del Pánuco. ¿Qué le falta a Waldo? ¿Ser el vocero de este gobierno? ¿Por qué no?

@ruizjosejaime

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