Por Francisco Tijerina

“Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura”
Francisco de Quevedo

Tiene razón el Presidente López Obrador cuando habla de que es necesario apoyar a los jóvenes de México.

Sin embargo creo que deberían existir diferencias en esos apoyos a fin de impulsar el talento y promover a quienes por su capacidad, dotes, facilidad o inteligencia, se han ganado en poco tiempo esos reconocimientos.

Y no hablo simplemente del apoyo del Gobierno traducido en pesos y centavos, sino en una dinámica social que incentive la participación de todos los sectores a fin de potencializar a artistas, deportistas e inventores que están a nuestro alrededor y que a diario batallan para perseguir sus sueños.

Tuve la fortuna siendo niño de que mis padres hicieran un enorme esfuerzo para pagar clases de música y ella, la música, ha sido un importante aliado durante toda mi vida. Su ejercicio y aprendizaje imponen disciplina, respeto, conciencia del trabajo en equipo, además de enseñarte aspectos como el ritmo y el “timing” que son esenciales en la mayoría de las cosas.

Mis padres además apoyaron e impulsaron mi deseo por practicar deportes y así disfruté de diversas disciplinas.

Sin embargo son muchos los que no tienen la ayuda de su familia y que en cambio tienen grandes aptitudes que no son aprovechadas en México por falta de visión del gobierno y la sociedad.

Ayer me topé en Facebook con un video en el que la nieta de unos maravillosos amigos participa como solista en un concierto de la Filarmónica Juvenil de Nuevo León; también una ejecución del “Huapango” de Moncayo, que me hizo erizar la piel.

Me emociona que en estos tiempos existan jóvenes ejecutantes de ese calibre y con esas enormes posibilidades; ese nivel sólo se consigue -hablo por experiencia- con la práctica constante, la disciplina y el amor por su instrumento, lo que nos deja ver que se trata de chavos consagrados a sus estudios y su pasión: la música.

Sin embargo organizaciones como la Filarmónica Juvenil de Nuevo León sufren para subsistir, pues el apoyo para su manutención y gastos debe ser importante y lo que reciben nunca alcanzará para soñar con la posibilidad de oportunidades de capacitación en el extranjero, becas, talleres y demás.

Hoy, aquí, hago un llamado al Gobierno, especialmente a Conarte, pero también a la sociedad, a las empresas y grupos, a las ONG’s y políticos, para que nos vayamos poniendo de acuerdo en buscar e impulsar a todo ese talento que está a nuestro lado y que amerita de nuestra desinteresada colaboración.

Lejos de las drogas y la delincuencia, formados como personas de bien, debemos ayudarles y hacer cuanto sea necesario para ampliar el espectro y conseguir que otros busquen esos mismos sueños.

Así, sólo así, seremos una mejor comunidad.

La apuesta es de todos.

ftijerin@rtvnews.com

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