Emmanuel Macron, presidente de Francia, informó este martes que la reconstrucción de la catedral de Notre Dame en París tomará cinco años, a un día de que fuera parcialmente incinerada: “Somos un pueblo de emprendedores, tenemos mucho que reconstruir y la reconstruiremos más bella todavía”

El presidente hizo dicho compromiso con el pueblo francés durante un pronunciamiento que se televisó a nivel nacional desde el Palacio del Elíseo, donde también hizo un llamado a “huir de la impaciencia y de los anuncios inmediatos” y solicitó a los franceses a ser “conscientes de su historia” y a aprovechar el siniestro como una oportunidad para la reflexión y “para mejorar”.

El mensaje se hizo en el mismo formato y hora en que se tenía previsto el lunes con respecto a las medidas políticas de su gobierno para los próximos años a modo de respuesta al descontento que expresó el movimiento de los “chalecos amarillos”.

Algunos de los anuncios que contempla dirigir Macron a la nación durante los próximos días, ya se han filtrado a la prensa.

Reconoce Macron resiliencia de pueblo francés

El presidente Emmanuel Macron reconoció la resiliencia del pueblo francés, de quien dijo, siempre ha sido capaz de reconstruir sus “grandes obras” y que corresponde precisamente a estos, garantizar “la continuidad de la nación”.

“El incendio de Notre Dame nos recuerda que nuestra historia no se detiene nunca, que siempre habrá dificultades que superar, que aquello que creemos indestructible puede ser dañado. Todo lo que supone la Francia, material, espiritual y vivo, es frágil. No debemos olvidarlo”

Concluyó señalando que al igual que los franceses, comparte el dolor, pero también la esperanza que se expresó en las múltiples pruebas de solidaridad y unidad.

Ya necesitaba restauración

Desde antes del incendio, la Catedral ya necesitaba restauración. De hecho, la restauración de Notre Dame es un trabajo continuo que debe asumir el gobierno francés, puesto que el inmueble es propiedad de la nación. De hecho, sólo para lo urgente se necesitan alrededor de 40 millones de dólares. Las reparaciones completas tardarían más allá del estimado de tiempo del presidente Macron y multiplicaría hasta por cinco veces los recursos necesarios, unos 180 millones de dólares. Muchísimo dinero en comparación a los casi 2 millones y medio anuales que están destinados oficialmente para el inmueble.

El daño causado por el fuego es enorme, pero es un deterioro añadido al daño normal que ya arrastraba el edificio. Piezas enteras se habían ya desprendido y fueron depositadas extramuros para una eventual restauración. En eso estaban cuando sucedió el incendio.

El costo, por supuesto, se elevó muchísimo, sobre todo porque la restauración del edificio es una labor sumamente complicada, por su propio diseño. Se construye como un edificio gótico, aunque sea evidente una fachada románica, más a tono con la arquitectura medieval normanda, pero en el siglo XVII se hicieron adecuaciones ya más de carácter barroco. Durante la Revolución Francesa la catedral fue seriamente dañada, tanto que a mediados del siglo XIX se inició una restauración que duraría alrededor de 20 años. En los años 90 del siglo pasado se realizó todavía otra restauración.

Esta secuencia de restauraciones y adaptaciones, han creado una estructura extremadamente compleja, donde cada elemento tiene una relación fundamental con los demás, que no sólo es armonía y aspecto. Eliminar uno implica desestabilizar otros. Tal vez no como para derrumbar el edificio, pero lo suficiente para debilitar la estructura total. Esto implica que los restauradores deberán ser prácticamente cirujanos. Un trabajo de precisión que no será sencillo ni barato, y mucho menos rápido.

Fotografía propiedad de: SDP/ Medios

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