El titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, Javier Jiménez Espriú, reveló que el fallecido Alfredo del Mazo González y el ingeniero Alfredo Elías Ayub, se desempeñaban como asesores políticos de la principal empresa gestora del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en actividades calificadas como “compensatorias” que podrían tratarse de sobornos en el proceso de realización de la obra.

En conferencia de prensa para presentar los motivos de la cancelación del aeropuerto con sede en el Lago de Texcoco, el funcionario federal aseguró que existieron motivaciones de diverso nivel para proponer una alternativa a ese proyecto. De acuerdo con el secretario de Comunicaciones, se encontraron elementos: técnicos, jurídicos, de procedimiento, sociales, ambientales y políticos, que respaldaron la determinación de cancelar la construcción de la terminal.

En su exposición, Jiménez Espriú destacó el impacto ambiental al Lago Nabor Carrillo como uno de los elementos de mayor relevancia en los contras del NAICM. Además, alertó en cuanto a las omisiones del gobierno de Enrique Peña Nieto de incluir en la planeación del proyecto a autoridades locales y el descarte de inversión en gastos complementarios inherentes al aeropuerto, como obras de infraestructura urbana, alivio social, agua, alcantarillado y electricidad.

Gobierno de Peña jamás presentó estrategia de movilidad para llegar a NAICM

Otro de los aspectos no previstos en la planeación del NAICM obedecían al entubamiento de cauces que podrían haber derivado en un aumento de la temperatura de la zona. Además, el crecimiento demográfico de 3 millones de personas no contaba con una estrategia integral para hacer frente a dicho fenómeno, pues a pesar de mencionarlo como parte del plan original, el gobierno peñista jamás presentó un esquema de movilidad pública para el aeropuerto.

“Si bien la manifestación de impacto ambiental mencionaba la ampliación de la red de transporte público: tren expreso, metro, metrobús y mexibus, así como de vialidades externas, a la fecha del cierre no existían proyectos ejecutivos ni presupuestos para dichas obras. De ahí que tomó fuerza la expresión popular, de que la única forma de llegar al aeropuerto iba a ser por avión”.

No descartan sobornos en obras de NAICM

En cuanto a la gestión de la obra, el titular de la SCT informó que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) contrató a la consultoría estadounidense Parsons para fungir como “gerente” del proyecto. Pese a que dicho contrato fue hecho público, los anexos quedaron reservados y fue en ese apartado que Parsons formalizó la creación de un grupo de asesores políticos, encabezado por Alfredo Elías Ayub y Alfredo del Mazo González.

A los asesores se les asignaron diversas funciones, algunas de ellas consideradas como “irregulares” por la actual administración, pues se ordenó su enlace con autoridades locales para acciones “compensatorias” por la obra.

“Dentro del grupo de Parsons hay asesores estratégicos que tienen algunas funciones importantes. Asesores estratégicos en política, en todas las fases del proyecto, en consultoría para controlar efectos adversos y sobre acciones compensatorias para los participantes en el proyecto, en los gobiernos estatales de México, Hidalgo y Ciudad de México”.

Cuestionado de forma directa sobre la implicación de dicho puesto, Jiménez Espriú indicó que se conoció de la presencia de varios grupos de asesores, pero en especial ese grupo llamó su atención por no tener claras las funciones que desempeñaron. Respecto a los posibles sobornos, informó que todo lo revisado se dará vista a la Secretaría de la Función Pública.

Foto propiedad de: Galo Cañas/Cuartoscuro

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