Por José Jaime Ruiz.

La visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Monterrey, dejó un sabor de destape del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, a la gubernatura de Nuevo León para el año 2021. Para la candidatura de Morena, hasta este momento posibles candidaturas externas, también dejó sobrevivientes, la diputada federal Tatiana Clouthier y la alcaldesa del municipio de Escobedo, Clara Luz Flores.

Hay también damnificados fuera de los partidos políticos, en este caso el PRI y el PAN, que se reparten las principales alcaldías metropolitanas, salvo San Pedro y García, cuyos alcaldes llegaron a sus administraciones por la vía independiente. El mayor damnificado ha sido el expriista, exgobernador interino, Manuel Florentino González Flores.

El gobierno de Jaime Rodríguez Calderón ha sido rescatado por Andrés Manuel. Se encontraba a la deriva, naufragando en las aguas tormentosas de la inseguridad, una gobernación mutilada, la crisis del transporte, la contaminación y un extenso etcétera. Sin López Obrador, este gobierno se ahogaría (y ahí la importancia del aval de Carlos Salazar Lomelín).

El secretario de Gobierno, Manuel González, tiene dos problemas graves. No tiene carisma de candidato, lo que le sobra al Bronco, quien lo demostró en el 2015 y, bajo otras circunstancias, en su campaña presidencial. Manuel tiene una voz apagada, meliflua, carece de gestualidad: pronuncia hacia adentro. Lo suyo no es la luz sino la tenebra.

(“Cierto que las palabras se eligen en función de los problemas; pero el criterio de la elección no es sólo el problema, sino también la comprensibilidad de las palabras. El gesto de hablar no es sólo un gesto epistemológico, sino que es a la vez un gesto de índole estética”. Vilém Flusser. Los gestos. Herder, 1994.)

Si Manuel carece de una estética política en su gestualidad, vayamos a su segundo problema, la ética. Desde que inició, esta administración ha estado signada por la corrupción. En su primer diciembre los descobijaron con el llamado “cobijagate”, una compra inexistente de colchas por cerca de 28 millones de pesos. En esas semanas, surgió otra compra, un dron para dar seguridad a la población que apenas es un modelo y que costó 30 millones de pesos. Ni estética ni ética.

La carencia de ética del gobierno ya no del Bronco sino del Dronco, hace inelegible a Manuel. Puede ser candidato independiente, pero su derrota será humillante. Los nuevoleoneses no votarán por la continuidad de Rodríguez Calderón. Al contrario, las elecciones presidenciales fueron un verdadero plebiscito que perdieron estrepitosamente, entonces, el gobernador con licencia y el gobernador interino.

Manuel González Flores, después de la visita a Monterrey de Andrés Manuel López Obrador, ya conoce su sitio en el 2021. Ahí, en esa congeladora política donde la historia no fluye.

@ruizjosejaime

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