Por Federico Arreola

Facebook bajó un video que no tenía ni un día en esa red social, por estar plagado de afirmaciones sin comprobar. El original —una copia del cual llegó a este reportero— está rubricado con la etiqueta (hashtag) #MasDeLoMismo y sugiere que un grupo empresarial mexicano” pagó para dañar la imagen de uno de los hijos del presidente López Obrador.

Eso dice Raúl Rodríguez Cortés en el arranque de su columna en El Universal, “Los hijos de AMLO y las benditas redes sociales”.

Aclara el columnista que los empresarios acusados de haber financiado una campaña negra contra un hijo del presidente de México “atribuyen la autoría del video a otros que disputan con ellos diversas licitaciones, y analizan la posibilidad de demandarlos penalmente”.

El colaborador de El Universal afirma que no mencionará los nombres de tales empresarios —ni de los supuestamente agredidos ni de los presuntos agresores— “para no hacer eco de lo que se ve francamente falso”.

Me pregunto, carajo: si Rodríguez Cortés no quería hacer eco de una falsedad, ¿por qué entonces sí describe completita la calumnia contra el hijo de Andrés Manuel? Es decir, ¿por qué protege a los empresarios al no identificarlos, pero sí cuenta toda la chingadera que le hicieron al muchacho?

No solo eso, el columnista de El Universal aprovecha la ocasión para describir con detalles otras acciones sucias en redes sociales contra el resto de los hijos del presidente López Obrador, incluido el que todavía es menor de edad.

O sea, a los empresarios que hicieron la chingadera no los toca ni con el pétalo de una rosa “para no hacer eco de lo que se ve francamente falso”, pero lo “francamente falso” e inclusive otras mentiras contra un niño, esas sí las narra completas sin ocultar nombres ni detalles de ningún tipo. 

No entiendo… o quizá sí entiendo, pero mejor no saco conclusiones.

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