Por Félix Cortés Camarillo.

I steal from the rich and give to the needy,

he takes a wee percentage, but I´am not greedy….

Robin Hood-Merrymen, de la película Shrek

Uno puede estar o no de acuerdo en que las ganancias de la subasta en Los Pinos de automóviles variopintos este domingo que viene, tengan desde ya etiquetado su destino por disposición presidencial en los poblados ganadores del popular concurso el municipio más miserable del país, específicamente Alto Reyes Zucuná y Santa María Zanzia, en Oaxaca, que quitaron el honroso título que tradicionalmente le correspondía a un pueblo veracruzano de cuyo nombre no quiero acordarme.

Es una demagógica bobería equivalente tal vez a la paparruchada de que los bienes inmuebles del mismo delincuencial origen –narcotráfico y corrupción– y destino –subasta pública– tengan sentenciada ya una plaquita que advierta cómo llegaron a las manos de los eventuales y desde ahora atemorizados nuevos dueños: “esta propiedad fue decomisada al temible bandido conocido como El Chapo Guzmán”, y así. Son virtudes de la nueva mercadotecnia política.

Lo que no tiene cabida es la falta de transparencia. El sí pero no. El combate al mal, pero nomás tantito.

La corrupción y el huachicoleo ya no existen según el discurso oficial. Todavía no. No conocemos el nombre de uno solo de los grandes huachicoleros, incluyendo concesionarios de gasolinerías, que esté pasando unas vacaciones en el bote. Ni uno solo de los grandes corruptos del tiempo reciente, de arriba –desde donde se barren las escaleras– que haya sido consignado. Perdón y gracia, dice el juarista presidente López, mientras fustiga cotidianamente a los corruptos, neoliberales, tecnócratas y traidores a la Patria que le dejaron un cochinero. Los innombrables.

Se acaba de firmar el decreto mediante el cual desaparece la discrecionalidad presidencial que condonaba impuestos a los grandes causantes. La Secretaria en turno nos dijo que en 19 años estamos hablando de 400 mil millones de pesos en alrededor de 160 mil beneficiados de ese privilegio.

Ni un solo nombre de esa lista será conocido. ¡Imagínense! Dice el presidente. Abrazos, no balazos.

Robin Hood asaltaba a los recaudadores de impuestos para darlos a los pobres. Al menos nos decía quién era el culpable de los despojos fiscales.

La opacidad en los actos de gobierno es una forma de corrupción…

PILÓN.-Yo me apunto sin objeción al pacto de no agresión al que convocan el presidente López y los gobernadores del país. La iniciativa del gobernador de Querétaro, que fue recibido en Palacio Nacional con sonrisas, apapachos y foto ceremonial, no puede ser rechazada por nadie: hay que ponerle fin a las polarizaciones, la constante descalificación inmediata de los disidentes y las referencias ofensivas a todos los que no se forman al aplauso fácil y entusiasta ante cualquier postura presidencial. Sí a la búsqueda de consensos en pos de un mejor país, más justo, menos corrupto, mejor administrado, inmerso en el progreso económico y menos mentiroso.

El que no se apunta es el presidente.

Mismamente ayer, cuando en la doctrina de las mañanas que se imparte en la sede del Ejecutivo, López Obador volvió a zarandear a los “columnistas” –así, todos, en montón– que según él pretenden formar opinión pública y no lo consiguen porque no forman parte de ese coro fácil de elogiosos seguidores. Otra vez, el que no se alinea es descalificado como fifí, tecnócrata, neoliberal y desvergonzado.

También me apunto a esa lista, que espero no sea suprimida.

felixcortescama@gmail.com

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