Por Waldo Fernández.

Los estados y municipios buscan trascender en todos los sentidos. La justicia, modernidad, movilidad, transporte, trabajo, así como servicios de salud para todas y todos sus ciudadanos. Sin embargo, aunque muchas ciudades son punteros en varios de estos temas, seguimos observando el atraso en una materia muy sensible: las y los discapacitados.

De acuerdo con la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud, se entiende como aquellas personas que tienen una o más deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales, y que al interactuar con distintos ambientes del entorno social pueden impedir su participación plena y efectiva en igualdad de condiciones a las demás.

El INEGI reporta a nivel nacional más de 7.65 millones de personas con alguna discapacidad, lo que significa un 6.4 por ciento de la población nacional. Por su parte, los tipos de dificultades que tienen son caminar o moverse, ver, mentales, escuchar, hablar, autocuidado, atención y aprendizaje. Asimismo, establece cuatro grupos de motivos por los cuales se produce: nacimiento, enfermedad, accidente y edad avanzada.

Entonces, al darnos cuenta de que existe un gran porcentaje en la población, no podemos entender por qué sigue siendo un grupo discriminado, por lo que de cada 25 de 100 personas con discapacidad han sido víctimas de discriminación, reflejado en muchos sectores como el laboral, donde es muy difícil que se les dé empleo, o en el sistema educativo, que no tiene la estructura adecuada, o simplemente la movilidad cotidiana en su ciudad, ya que no se cuenta con infraestructura en su totalidad, así como en transportes y, aunque parezca ilógico, hasta en servicios médicos.

Estoy convencido que se han hecho esfuerzos para erradicar la discriminación contando con marcos los jurídicos nacional e internacional, pero falta mucho por hacer, ya que se debe garantizar el pleno goce de sus derechos humanos, atendiendo primeramente lo que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad dispuso al establecer que este sector deberá gozar de condiciones adecuadas para acceder al trabajo garantizando sus derechos laborales, así como a la seguridad social.

Concluyo diciendo que todas y todos los ciudadanos debemos adoptar el fomento a la inclusión, ya que la discriminación, en todos sus aspectos, es la forma más vil e ignorante de demostrar los complejos de la humanidad.

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