Por Jorge Narváez.

En el Mundial Sub 20 había muchas expectativas de la afición mexicana. Evidentemente se quería un triunfo absoluto, pero la ilusión se conformaba más en superar los primeros tres compromisos del torneo con muchas penas y algo de gloria. Si no lograr el título, por lo menos verlo de cerca.

Pero el fracaso de la sub-20 nadie se lo esperaba. Tres de tres es doloroso, más cuando en su justa contra Ecuador, Gonzalo Plata, un jugador de 60 millones de euros, recupera el balón y escribe el 1-0, que no podría ser borrado por la Selección Mexicana.

Dentro de toda esta trágica serie de derrotas, los aficionados mexicanos al menos esperaban ver una buena actuación de los llamados “jugadores promesa” del fútbol mexicano.

Sí quedaron a deber, pero eso no les quita el mérito de buenos jugadores. Tiempo tienen para corregir errores o perfeccionar tácticas.

El tabasqueño Diego Laínez sigue siendo una pieza clave por su forma de llevar el balón hacia el arco rival y sus movimientos rápidos, ya le están dando frutos. Apenas este año migró del Club América al club sevillano Real Betis, desechando la invitación al Ajax holandés. Una decisión que le exigirá mucho esfuerzo porque el Betis es de los clubes que no espera a los rezagados, contrario al Ajax que cuida la formación de sus jugadores.

En el caso del jaliciense José Juan Macías, el “Mirrey” se mantiene como un proyecto que puede aportar mucho a la Liga MX. El 2017 fue un año importante para Macías. Salió de las fuerzas básicas del Guadalajara para ingresar de titular. También debutó ese año en tres torneos: Liga MX, Copa MX y Liga de Campeones de Concacaf. Ahora juega como préstamos de Chivas a León. El desastre del Mundial polaco lo ha dejado más bien callado, pero no hay que confiarse, no será una novedad que sea uno de los jugadores más solicitado por los clubes.

Para la Selección Mexicana, el Mundial de Polonia 2019 fue una catástrofe. Y habrá que revisar la actuación de los estrategas de esta derrota. No pasa lo mismo con los jugadores para quienes todo esto les sabrá amargo, pero no es para preocuparse o avergonzarse. Hubo incluso panoramas difíciles, como la goleada de Noruega 12-0 a Honduras.

Los jugadores de la Sub-20 cumplieron. Se merecen más de un aplauso. Ahora la exigencia para ellos ya no es en equipo, sino individual. Al final, un jugador mexicano que destaque por su propio brillo en el futbol nacional o internacional también alimenta el orgullo de la afición.

Fotografía propiedad de: Mexsport/ OnceDiario

@soyjorgenarvaez

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