Por Eloy Garza.

Donald Trump es un ferviente admirador de Richard Nixon. Lo ha sido por décadas. En público solía soltar halagos al ex Presidente y en corto, se desvivía por emular sus estrategias, hasta que llegó a la Casa Blanca y el magnate se olvidó de referirse a la memoria de su predecesor, por celos, apatía u ocupación en asuntos para él más importantes.

Pero una estrategia patentada por Nixon es la más socorrida por Trump en su gestión presidencial. El magnate la sigue al pie de la letra consciente o inconscientemente. Se llama “la estrategia del loco”, o “la teoría del loco” (the madman theory). Como todo en el “Planeta Trump”, es simple de orquestar, o da la apariencia de ser simple, aunque requiere de un sistema complejo que acate pautas muy precisas y certeras.

Trump finge estar loco de remate, como fingió Nixon estar loco durante su truncada presidencia (ni siquiera en esto actúa con originalidad el actual inquilino de la Casa Blanca). Trump hace creer que gobierna por impulsos, caprichos, con mente desordenada y arbitrariedades sin freno. En ese craso error incurrió incluso el avezado periodista Bob Woodward en su libro Fear (2018). Para todo el mundo (incluido México), el magnate es capaz de desatar en Twitter una guerra comercial, escalar los aranceles sin ton ni son, acabar en un santiamén con las relaciones bilaterales.

Según este artificio de la perversidad, el gabinete de Trump no puede contenerlo, ni frenarle sus locuras, ni levantarle diques a su avalancha emocional. Es un loco de remate, como Nixon lo fue en su momento. ¿En serio? Totalmente falso. Se trata de un vil montaje. Son valores entendidos. El gabinete de Trump está más organizado de lo que aparenta a simple vista. Es una maquinaria bien aceitada, implacable, en la que el componente Trump cumple su parte correspondiente. México no pelea contra Trump; pelea contra EUA, en desventaja, como nos ha pasado históricamente.

¿Que México no frena el flujo migratorio? Cuidado, el loco blande su hacha endemoniada. ¿Que México no aceptaría desplegar seis mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala? Aguas, el loco aumentará por sus pistolas 5% los aranceles el próximo lunes, hasta subir la escalera terrorífica a 25%.

El loco (que no está loco), tratará de demostrar que sus amenazas, sin cordura ni tacto, van en serio. Acaso aplicará el 5% y ahí se frenará. No podría llegar más allá, aunque quisiera. Si la economía mexicana no aguanta el incremento de 25% arancelario, la economía norteamericana tampoco la aguanta. Y Trump lo sabe.

La locura de Trump es de manual. La aprendió en sus negocios privados de Manhattan para asustar a sus oponentes y la conoció de oídas como empresario, durante la presidencia de Richard Nixon. El viejo Tricky Dick la usó con éxito para sacar a EUA de Vietnam, fintando a los norcoreanos. El viejo Tricky Donad la usa para someter a México, fintando al gobierno mexicano. Pero ni Dick ni Donald son personajes locos de remate, ni el gobierno gringo los tolera como anomalías domésticas; al contrario: son sus mejores jugadores para ganar las partidas con estafas y trampas, como lo han hecho siempre, desde que surgieron como nación.

@eloygarza

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