Por Waldo Fernández.

Un factor importante para cualquier sistema de gobierno es lo que mandata la Constitución Política en su artículo 134, que en pocas palabras es evaluar en qué se gasta y cómo el dinero público en las entidades federativas, municipios, y las Alcaldías en la Ciudad de México, es decir, “la evaluación de los resultados del gasto público”, lo que significa hacer el diagnostico para saber si vamos por buen camino, utilizando los recursos de manera transparente y eficaz.

Dicha evaluación nos ayuda a detectar las actuaciones de nuestros servidores públicos, y en su caso, tener los elementos para fincar responsabilidades, ya que, al evaluar el gasto público, por ende, se evalúan las políticas públicas realizadas.

Ahora bien, en el caso de mi estado, Nuevo León, existen diversas instancias que son las encargadas de custodiar y evaluar la eficacia en la utilización del gasto público, como la Coordinación Ejecutiva de la Administración Pública y el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica, recordando que la CEAPE, entre sus facultades, es la encargada de coordinar la elaboración del PND, así como del Informe de Gobierno; de la mano del CONL, realizan una evaluación anual de la implementación del Plan Estratégico para Nuevo León 2015-2030, lo que los convierte en una parte estratégica para el desarrollo y bienestar del estado y de todas y todos lo neoloneses.

Derivado de esta responsabilidad y comprometidos con la evaluación, se llevaron a cabo diversos espacios de análisis y discusión en torno al monitoreo y evaluación de políticas públicas, en el marco de la Semana de la Evaluación 2019; por su parte, el Gobierno del Estado a través de la CEAPE, convocó al panel “La Evaluación como Herramienta del Desarrollo”, donde se pudieron adquirir conclusiones entre las que destacaron que la evaluación es para mejorar, que es un proceso de aprendizaje, la evaluación no sólo son números, por lo que los datos duros nos dicen una cosa pero la percepción de la gente es otra; la evaluación es imprescindible aunque se tengan recursos escasos, debe ser de calidad, además, mientras más evaluación, tendremos más efectos y soluciones; debe ser legítima, lo que sin duda da confianza en nuestras instituciones.

Concluyo diciendo que la evaluación es una parte fundamental de cualquier administración, ya que, gracias a esto, las y los ciudadanos podemos entender en qué se utiliza el dinero público y nos ayuda a poder evaluar de manera personal a nuestros servidores públicos y poder tomar las decisiones adecuadas, por lo que no sólo se evalúa el gasto, sino también al servidor.

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