Por Carlos Chavarría.

Tiene razón la Secretaria de Gobernación cuando exclama que ella no sabe por dónde y cómo pasaron por México y desde Centroamérica en tan sólo 5 meses 140,000 indocumentados hacia los EEUU. Usando los datos del gobierno de los EEUU no se ve recrudecimiento alguno del fenómeno migratorio como para justificar el vil chantaje al mezclar el tema de comercio entre los dos países y el de migración.

Si se mira el fenómeno de los ilegales de manera global se tendrá que reconocer que la respuesta de Trump es bastante exagerada. En 2007 fueron 407 millones de viajeros los que intentaron entrar a los EEUU por todos sus puntos de entrada y detectaron a 90,718 inelegibles, mientras que en 2017 fueron 109, 643 no elegibles contra 397 millones de viajeros buscando llegar a los EEUU.

La migración humana es tan antigua como la civilización misma. La fuente primaria de la migración forzada debe su origen en la desigual generosidad de la naturaleza con el reparto de las riquezas en el escaso espacio utilizable del planeta, así como la exacerbación del poder a lo largo de la historia de la humanidad que condujo a estadios de desarrollo muy desiguales entre y dentro de pueblos de los 5 continentes.

El expansionismo territorial y económico, así como las reservas en la dispersión del conocimiento condicionaron en gran medida el perfil que en la actualidad tiene el panorama de desigualdad en el bienestar de la población del mundo.

Las conquistas en toda América destruyeron conocimiento e infraestructura sin aportar sustitutos adecuados, siendo al contrario un simple medio de explotación y extracción de recursos para sociedades carentes de los mismos.

En la actualidad las corrientes migratorias de acuerdo con los datos de la ONU muestran un perfil esperable desde el cono sur hacia el hemisferio norte donde más del 80% de los migrantes se ocupan en labores agrícolas y las que demandan habilidades simples.

Para los norteamericanos la migración es un fenómeno más complejo que se encuentra atado al tema del tráfico y contrabando de drogas, es por ello que la autoridad sobre este asunto la detenta el departamento de seguridad doméstica. Se ha convertido en un muy negocio de los carteles de las drogas el pasar indocumentados hasta muy adentro del territorio de los EEUU.

DE acuerdo con el último reporte del DHS publicado el 26 de febrero de 2019, de los 500,000 ingresos ilegales que ocurrieron en los EEUU en 2018, un total de 303,916 tuvieron lugar a través de la frontera con México y en especial por el Valle de Texas la cifra fue de 137,562. Las aprehensiones de estos inmigrantes ilegales llegaron a 23,708 en ese año.

En este mismo reporte se menciona que la tasa de éxito de expulsión de inmigrantes ilegales a los EEUU ha mejorado desde 41.5% en el año 2000 para ubicarse en 65.40 en 2017.

Ambos países, México y los EEUU, han arreciado sus esfuerzos en el tema migratorio y según este mismo reporte, de los 540,865 ingresos ilegales a los EEUU en 2006 por su frontera sur, 495,582 fueron ciudadanos mexicanos, esto significa el 91.6%, mientras que en 2017 esta misma cifra fue del 41.9% de los 303,916 ilegales.

En el tema de decomisos de drogas por la frontera sur de los EEUU los números indican una degradación de la efectividad y de ahí la preocupación no tanto los inmigrantes en sí.

En 2012 tuvieron lugar 479 decomisos que importaron 45,260 TM de cocaína por la frontera sur para una efectividad de 4.29%, mientras para el 2017 el número de decomisos aumento hasta 1,155 con 62,331 TM para una efectividad de 2.45%.

La diferencia entre el salario de un inmigrante ilegal contra otro migrante con todos sus derechos es de casi un 50%, por lo que es fácil deducir que el problema de migración es uno de control y no de repudio genérico, pues sin esta mano de obra los grajeros y productores norteamericanos perderían competitividad.

El problema es la vinculación entre migración ilegal y drogas. El tráfico humano hacia los EEUU se ha convertido en un negocio de ganancias enormes para los carteles de las drogas.

Durante el 2018 el DHS contabilizó ganancias de 500 millones de dólares para los carteles de droga mexicanos por el servicio de “polleros”, a razón de 5,000 dólares por indocumentado.

Es incomprensible porque razón ni el gobierno de Trump ni el de López Obrador abren todas las cartas y datos de que disponen y prefieren manejar las cosas de forma tan obtusa.

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