En sus pasillos se han desarrollado incontables relaciones de amistad y amor con un aire de complicidad, respeto y admiración hacia todo aquél que decide ser libre y vivir como realmente desea.

De hecho, entre sus paredes se esconden quizá historias de aquellos que estando en la Universidad se sentían liberados y usaron sus jardines como escape ante las medidas de represión que encontraban en casa.

Universidad incluyente desde sus alumnos

Así que la UNAM no podía dejar de ser incluyente, porque quienes la conforman ya son diversos. Pero su logo colorido que reposa sobre la bandera del Orgullo LGBTI llenó de entusiasmo este 28 de junio, a tan sólo un día de la tradicional marcha en la Ciudad de México.

El cambio en los colores de su estandarte se realiza justo el día en que se conmemora una lucha que comenzó hace 41 años, cuando el primer contingente salió a las calles de México para pelear por sus derechos.

Una lección de lenguaje

Pero eso no es todo, pues ya la Universidad Nacional Autónoma de México nos había ofrecido una simple explicación que promueve el respeto desde el lenguaje.

‘Lencha’, ‘jotito’, ‘marimacha’, ‘vestida’, ‘desviado’, ‘aberración’ o ‘híbrido’, son sólo algunas de las palabras ofensivas que las personas LGBTI aún escuchan en la calle, entre sus familias, en sus escuelas o en sus lugares de trabajo.

Una población llena de amor

Además, la Universidad presentó un programa de actividades que aborda temas y problemáticas relacionados con el tema en el 32 Festival Internacional por la Diversidad Sexual.

En esta edición se han enfocado en hacer una exploración de aquellos actos subversivos y espacios festivos que apuestan a un cuestionamiento ante los procesos políticos, sociales e históricos vividos en las últimas décadas con relación a la comunidad diversa.

Foto propiedad de: @UNAM_MX / Twiiter

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