Por Félix Cortés Camarillo.

…para que el cielo no vea, en la noche de San Juan,

como comparten su pan, su mujer y su galán

gente de cien mil raleas.

Apurad, que ahí os espero si queréis venir,

pues cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir.

Vamos subiendo la cuesta

que arriba mi calle se vistió de fiesta.

Serrat, Fiesta

El lunes en el Zócalo, como suele suceder, un cónclave de propaganda política se escenificará disfrazado de festival musical. Va a ser, según su promotor y protagonista, el primer informe de labores del presidente de México. Lo único que procuró dejar muy claro el viernes en su conferencia de prensa cotidiana es que los artistas que integran el elenco artístico del jolgorio van a actuar de “tócamela maistro”, esto quiere decir sin cobrar. Lo cual es un decir: un cuerpo musical es del Ejército y el mariachi que cierra el evento es de la Marina. Pero eso no tiene importancia.

¿Cuál es el motivo? ¿Qué es lo que estamos celebrando?

¿Que la economía no avanza, que la producción petrolera está atorada, que la violencia sigue y se incrementa, que los homicidios se multiplican, que las playas del Caribe Mexicano están siendo destrozadas por un sargazo que preocupa al mundo pero que el presidente considera mal menor, que los ejercicios de la democracia se limiten a que diez docenas de acarreados levanten la mano para decidir cosas serias, que en lugar de generar empleos se distribuyen limosnas disfrazadas de becas, que ya se no olvidaron las cien universidades que iban a surgir como hongos tras la lluvia, que nuestros niños de primaria no tienen que aprobar examen alguno, al igual que sus maestros, que el deporte de élite carece de apoyos por la burocracia de la 4T, que el equipo de seguridad de nuestra Nación está sirviendo a una Nación extraña como muro de contención de los migrantes?

No escucharemos nada de eso.

Toda esta fiesta será celebración del éxito que nadie (¡Méndigos fifís!) quiere ver.

En el mensaje presidencial, si hay mención alguna a un tropiezo, a un yerro, a una carencia o insuficiencia, todo tendrá sus raíces, sus motivos, sus causas y sus complicidades, en los regímenes neoliberales anteriores. Claro, con excepción del de Peña Nieto.

PILÓN.-La primera parte de la sentencia del presidente López en su mañanera tiene razón: para defender la postura de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos –el costal de golpeo de turno– hay que leer la recomendación que la Secretaría de Bienestar Social, a quien está dirigida en primer lugar denunciando la violación de los derechos humanos de los niños y sus madres con la eliminación de las estancias infantiles. Yo seguí el consejo y revisé completitas las 241 páginas de la recomendación 29/2019 de dicha Comisión.

Me encontré con un documento perfectamente estructurado, con sólidas bases, investigaciones y testimonios de las víctimas de este desaguisado: un documento que me atrevo a afirmar sin duda alguna, el presidente López no ha leído ni siquiera en un resumen económico. Por eso estoy de acuerdo con él en que hay que leer la recomendación antes de pronunciarse sobre ella.

El presidente, de un plumazo, como acostumbra, con una frase lapidaria, calificó la recomendación como inadmisible y como “violatoria de los derechos humanos de los niños”. Nada más falso.

El presidente López debiera seguir su propio consejo y leer los argumentos a favor de las estancias infantiles, que tanto extrañan las madres mexicanas trabajadoras.

felixcortescama@gmail.com

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