La gestoría independiente en el arte parece estar en rebelión contra su propia definición. Poco a poco cambia su semántica hacia una concepción más orgánica de su función que, aunque impacta en su espacio inmediato, no se limita a él. El alcance de estas unidades gestoras es más trascendente, porque en su interrelación, crean una red que está logrando cambios en los propios gestores, en los creadores, y en la proximidad del artista con nuevos consumidores.

Ana Cadena, de Espacio en Blanco; y Eliud Nava, de No Automático, platicaron con Violetta Estefanía Ruiz sobre su experiencia en este replanteamiento del diálogo, siempre necesario, entre el artista y… los demás. Revisan cada elemento de este proceso y asumen la urgencia de ampliar el diálogo no solamente en la geografía de la metrópoli, además en otros resonadores, teóricos, críticos, profesionales, institucionales…

Desde aspectos tan aparentemente intrascendentes, como el montaje físico de un proyecto, ambos gestores recorren todas las fases de esta actividad (divertida, dicen ellos) para darnos un panorama bastante claro de su complejidad. Un ecosistema del arte tan delicado como el de la propia Naturaleza.

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