Por José Jaime Ruiz.

La revista Proceso ha aportado más a la democracia que algunos partidos políticos o figuras políticas. Proceso nace de la disidencia. Dos figuras fundamentales: Julio Scherer y Octavio Paz cuando los revientan en Excélsior. La independencia crítica de este país. Uno más: Daniel Cosío Villegas. Cercano a ambos.

Nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, no es violento, tal vez algo peor: virulento. Envenena la vida pública. No se vale. Julio Scherer lo investigaría y condenaría. Octavio Paz, también. Carlos Monsiváis, sin duda. José Emilio Pacheco podría decir: Ya eres aquello contra lo que luchamos a los veinte años. O Efraín Huerta, la memoria me describe: A los viejos compañeros de izquierda no los puedo entender, unos en la cárcel, otros en el poder.

¿Qué te pasó Andrés Manuel? ¿Qué te pasó?

Proceso es una revista decente y, por tanto, disiente.

Ninguna revista o periódico debe “acompañar” a ningún político. “No se portó bien con nosotros”. ¿Con quién, presidente, se portó bien?

Como afirmaba y firmaba Julio Scherer, el periodismo es desvelar lo que el poder oculta. Y Andrés Manuel, ya no eres Oposición, eres Poder. No a los obsoletos, podrías leer a investigadores y reportajes actuales, como lo hizo Gabriel García Márquez al promover su fundación que, tal vez, deberíamos de recuperar.

¿Y tu hijo estuvo o no en ese carísimo campamento? ¿Qué tiene que ver la evidencia con que le pagaran o no en el sexenio pasado al medio que lo investigó o reprodujo?

Prefiero al Nigromante que a Zarco. Flores Magón tenía actitud, no prosa. Cualquier miembro del Ateneo de la Juventud escribía mejor. Para cualquier periodista ético, tus lecciones de periodismo son precarias. Te autorizamos a ser autoridad, no lo desperdicies. ¿Qué te pasó?

@ruizjosejaime

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