Por Eloy Garza González.

Agudo para olfatear la oportunidad favorable, Ricardo Monreal se promueve en los medios como próximo Secretario de Gobernación. Sopla en la oreja de periodistas afines a él. Penetra como la humedad en las resquebrajaduras del gobierno de AMLO. Filtra la especie de que doña Olga Sánchez está rebasada. Monreal sabe polinizar rumores: los esparce astutamente. Fue el artífice tras bambalinas del error forzado de Muñoz Ledo, que destituyó a su supuesta amiga de Bucareli en un fugaz fake new. Mano que mece la cuna. Monreal construye alianzas al vuelo. Compra aliados en subastas instantáneas. Promete exoneraciones y perdones. Pacta.

Monreal vio la tormenta perfecta en los manifestantes que hace días desvelaron a AMLO en San Luis Potosí y a quienes con justa razón el mandatario los mandó por un tubo (eran infiltrados del PRI). La culpa fue de Gobernación, de su impericia para sofocar griteríos a deshoras. De su falta de buenos sistemas de inteligencia. Pero también se pasan quienes aseguran que fue un problema armado por Monreal. Lo mismo en el caso de los tres mil campesinos que protestaron en Palacio Nacional. Así se dieron las cosas. Punto. Monreal sólo aprovechó las circunstancias para cargar las tintas contra doña Olga. Se la pusieron de pechito. Sin duda, Monreal es muy bueno para la grilla. Le sabe. Aprendió de varios descalabros y reviradas de la suerte, que a veces, lo tuvieron contra las cuerdas.

Sin embargo, en esta ocasión a Monreal le falta paciencia. Falla su serenidad. No es el momento de recordar que AMLO renuncia gabinetes, desde que era Jefe de Gobierno, en vísperas de su Informe, en septiembre. La verdad es que AMLO cambiará cabezas de gabinete hasta principios del próximo año. No antes. Ya se verá. Tampoco es cierto que, para Bucareli, AMLO dude entre Marcelo Ebrard, Julio Scherer Ibarra y el propio Monreal. Esa sería una tercia que beneficiaría únicamente a Monreal. Por eso la filtra. Porque sabe que el Presidente no quitará a Ebrard de Relaciones Exteriores hasta que no pase la próxima elección de Trump. Y a Scherer no lo contempla para ese puesto.

Doña Olga debe tomarse un café con Monreal. Juntos, a solas, sin testigos. Primero, para consultarle cómo operar mejor su área, y que Monreal le pase algunos tips para usarlos en contingencias pesadas, como el trato con los rejegos gobernadores y los partidos de oposición, materias en las que Monreal es un fogueado negociador. Segundo, para dirimir tanto chisme que corre en Palacio Nacional sobre la renuncia falsamente inminente de doña Olga y el ungimiento de Monreal, quien debe hacer más méritos antes de llegar a esa posición ahora francamente tan poco codiciada. ¡Como si no supiera que AMLO es tan correoso para tomar decisiones bajo presión de algún miembro de su equipo cercano! Esto, en el caso hipotético de que Monreal ya sea parte del equipo cercano.

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@eloygarza

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